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A
través de las investigaciones sobre el género se ha
demostrado que es variable en las distintas culturas y a lo largo
del tiempo, se ha visto que las expectativas y normas de
comportamiento para un sexo u otro en una misma sociedad cambian a
través de la historia. Al ser una construcción social, el género
es modificable,
esto es de vital importancia ya que rompe con el intento de
explicar la subordinación de las mujeres o el relegar a éstas al
espacio doméstico por la vía de la naturalización, “las
mujeres cuidan a las criaturas porque están naturalmente mejor
dotadas para ello”, estereotipo aún bastante vigente en la
actualidad. Los estudios sobre el género nos enseñan que es la socialización en el
sistema sexo-género la que hace que se considere a las mujeres más
“aptas” para cierto tipo de tareas
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MASCULINO
Independencia
Estabilidad
emocional
Dinamismo
Agresividad
Capacidad
lógica
Racionalidad
Valentía
Fuerza
Objetividad
Cultura
Espacio
público
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FEMENINO
Dependencia
Inestabilidad emocional
Pasividad
Afectividad
Intuición
Emocionalidad
Miedo
Debilidad
Subjetividad
Naturaleza
Espacio privado
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No
solo se establece una diferenciación clara de lo femenino y lo
masculino sino que se jerarquiza dotando a aquellas
características asociadas con lo masculino de un mayor valor
social. También se produce el mismo proceso a la inversa, el
control de los saberes tradicionales femeninos ha pasado a lo
largo de la historia a la especialización en manos masculinas :
medicalización de la ginecología, peluqueros, modistos,
cocineros, etc. Y en este paso de manos femeninas a masculinas
se les ha concedido un prestigio y un reconocimiento.
La
consideración a lo largo de la historia de que las mujeres eran
inferiores a los hombres porque la naturaleza las había dotado de
menores capacidades intelectuales ha constituido un factor
primordial en la perpetuación de la desigualdad y la discriminación
de las mujeres. Ahí tenemos la obra de los “intelectuales” de
varios siglos intentando demostrar científicamente la
inferioridad de las mujeres. Como resultado, hemos sido desposeídas
de los derechos más básicos a lo largo de los siglos, derechos
como el del voto o el acceso a la universidad han sido una
conquista muy reciente en muchos países (mediados del siglo XX),
en otros ni siquiera han sido alcanzados o se han perdido.
Todos
estos valores diferenciados constituyen los estereotipos,
que son clichés que adjudican una serie de características a
todo un colectivo. Los estereotipos no son necesariamente un
reflejo de la realidad social, a menudo están totalmente obsoletos, y no los defenderíamos
racionalmente; sin embargo, el nivel de arraigo e interiorización
que tenemos de ellos es enorme.
Todos
estos estereotipos de género que se trasmiten desde la infancia
no hacen sino contribuir a la desigualdad entre los sexos. La
función de los estereotipos es reforzar una ideología, en este
caso la ideología patriarcal, la ideología que refuerza la
subordinación de las mujeres a los hombres.
El
mecanismo de transmisión de todos estos valores diferenciados y
jerarquizados es la socialización, es decir el proceso por el que la persona aprende, interioriza e integra los
valores y comportamientos
del medio en el que vive. La socialización de género es
el aprendizaje mediante el cual mujeres y hombres integran cual es
el modelo de mujer y hombre “adecuados” a esta sociedad.
A
través de la socialización adquirimos y aprendemos valores,
actitudes y comportamientos, que tienen su reflejo en todos lo ámbitos
en que nos movemos: relaciones familiares, relaciones sociales, ámbito
laboral, ocio y tiempo libre.
Agentes
de socialización
Algunos
de los principales agentes de socialización son la familia, los
medios de comunicación, el círculo de amistades, la escuela y el
lenguaje.
Lenguaje
Uno
de los agentes de socialización y de transmisión de los
estereotipos de género es como hemos dicho, el lenguaje. El
lenguaje, al igual que el género, es una construcción social que
además de reflejar la desvalorización de lo femenino, contribuye
a reforzarla.
El
lenguaje es el vehículo de información, de transmisión
de conocimientos, principal mecanismo de comunicación
y vehículo del pensamiento. El lenguaje es un instrumento
que te permite definir las ideas y lo que te rodea.
Para
Wittgenstein (1921) los límites del lenguaje son los límites del
pensamiento; eso significa que el sistema lingüístico condiciona
de alguna manera la mentalidad colectiva y la conducta individual
y social. Pensar en otro idioma es pensar diferente. A través del
lenguaje nombramos la realidad, la interpretamos y la creamos simbólicamente
cuando hacemos abstracciones. El lenguaje juega un papel muy
importante en la construcción del imaginario social y en la
modelación de la personalidad.
Nos
enseñaron que la lengua es neutra, y el masculino sirve para el
genérico y universal. Si decimos la evolución del hombre,
debemos suponer que también se refiere a nosotras las mujeres.
Hemos
seguido estos criterios socialmente aceptados sin darnos mucha
cuenta de sus consecuencias, sin pensar lo discriminatorio que
resulta incluir a la
mujer dentro del genérico masculino, porque la hace desaparecer,
la invisibiliza.
En
filosofía sólo lo que se nombra es/existe, por eso, la utilización
del masculino como genérico, no nombrar a las mujeres, la falta
de referencia de éstas lleva a su inexistencia, a no ser, a la
invisivilización.
La
importancia de nombrar una realidad podemos verla a través de un
ejemplo relacionado con el feminismo. El acoso sexual y la doble
jornada son situaciones que vienen de lejos, sin embargo, nadie
las ha tomado en cuenta hasta que se les ha dado nombre, el propio
hecho de designar estas realidades con un concepto ha hecho que salgan a la luz, y sean
analizadas. Lo mismo está
ocurriendo con el mobbing (acoso en el trabajo).

Al
utilizar el masculino como universal se le está otorgando al
hombre categoría de sujeto social, a la vez que se niega la
existencia a las mujeres. El género masculino es el referente, y
el femenino se diluye en él.
En
esta sociedad las normas de uso del género gramatical no tienen
en cuenta la existencia autónoma delas mujeres. La relación entre los dos géneros
gramaticales no es de autonomía sino de derivación. El femenino
se forma a través del masculino, que tiene existencia propia.
Anécdota
recogida por Victoria Sau:
-Señora
maestra, ¿cómo se forma el femenino?.
-Partiendo
del masculino, la “o” final se sustituye por una “a”.
-Señora
maestra, ¿y el masculino cómo se forma?
-El
masculino no se
forma, existe
Vemos
que se produce una sobrevaloración de lo masculino. En las
escuelas los niños se saben nombrados (¡niños al recreo!).
Las
niñas, sin embargo, son las eternas ausentes, no tienen modelos
de referencia con los que identificarse a través del lenguaje.
El
lenguaje es un sistema dinámico, no es algo estático, tanto las
reglas gramaticales como su uso son susceptibles de cambio. Una lengua que no evoluciona
está muerta, y se dejará de usar si no es por su
capacidad de adaptarse a las necesidades de los grupos sociales
que la hablan (neologismos, préstamos entre idiomas, palabras en
desuso... ).
El
lenguaje está vivo, es dinámico, cambiable, adaptable. En el
caso de la designación de profesiones, algunas solo se han
utilizado en masculino porque tradicionalmente han sido puestos
ocupados por hombres, sin embargo el lenguaje tendrá que
adaptarse a esta realidad que ha cambiado, de la misma forma que
se han aceptado formas como enfermero
o modisto.
El
lenguaje es un instrumento importante que puede utilizarse a
nuestro favor, y en el caso que nos ocupa, puede ayudar a cambiar la situación de subordinación que
viven las mujeres.
Tanto
desde los grupos feministas como desde las diferentes
instituciones locales, estatales y comunitarias se llama a la
reflexión para descubrir cómo el sistema lingüístico que
utilizamos contribuye ala
discriminación sexual , para así poder neutralizarlo y hacerle
frente. A través de los diferentes estudios y propuestas de uso
se intenta detectar las diferentes formas de sexismo y ver cómo
se puede dar al lenguaje un uso no sexista e igualitario.
Usos
del lenguaje
A
través del uso
que hacemos del lenguaje se produce:
Androcentrismo
Según
Zurkin Sarean el androcentrimo se refiere a considerar a los
hombres como el centro y la medida de las cosas. Es una manera de
mirar el mundo, una cosmovisión, en la que el varón es el
referente a partir del cual existe la mujer, como ser dependiente
y subordinado.
Además
de ligadas a un hombre (androcentrismo) las mujeres a menudo
aparecen sin apellido ni referencias a su profesión:
Masculino
genérico
Es
una consecuencia del androcentrismo.
El
género gramatical masculino se utiliza, por un lado, para el
masculino, es decir, como específico y por otro, como genérico.
Mediante
la utilización del génerico masculino ofrecemos una realidad
fragmentada y desdibujada. Pero es que, además, este uso ambiguo
del masculino con dos funciones diferenciadas puede dar lugar a
confusiones y a una mala comunicación de la información que
queremos transmitir. Cuando lees atentamente un texto a menudo no
sabes si realmente incluye también a las mujeres o no. Nombrar
también a las mujeres da mayor precisión a aquello que queremos
comunicar.
Con
la utilización del masculino genérico se oculta la presencia de
las mujeres incluso en los casos en que ellas sean las principales
protagonistas de una noticia. La participación de un solo hombre
en cualquier actividad se considera suficiente
para incluir a ese hombre y ese grupo de mujeres en un masculino
que no refleja la realidad, sino que nos aleja de ella.
En el siguiente
comentario se
oculta la participación de las mujeres que vinieron a
luchar y solidarizarse con la república.
“Los
brigadistas internacionales eran hombres de los que hay que
destacar su generosidad y dedicación.
Pero estos solidarios,
no fueron los primeros hombres en venir al estado español”.
Hace escasos meses se conocía una noticia que saltó a los medios
de comunicación, que en campos de personas refugiadas en África
se habían encontrado pruebas de una amplia explotación sexual de
menores a cambio de comida. En varios periódicos el titular decía
“Denuncian la explotación sexual de niños en campos de refugiados”. Más adelante informaban de que
la
mayoría de las víctimas eranniñas menores de 18 años.
El titular no sólo no
es fiel a la realidad sino que oculta un hecho importante, que
estos abusos se enmarcan una vez más dentro
de la violencia que sufren las mujeres por parte de muchos hombres.
Observemos esta otra noticia :“Siete rumanos con dos bebés se saltan dos controles
de la Ertzaintza tras robar en Cantabria”.
Si
continuamos leyendo, el subtítulo añade, “Los agentes dispararon al aire cuando el coche en el que viajaban dos
hombres, cinco mujeres y dos niños trató de arrollarles en
Sopuerta”. Desde el punto de vista gramatical, la
formulación del titular es correcta, sin embargo, en la
representación mental de la escena que hacemos al leer la noticia
la
mayoría de la gente vería siete rumanos hombres, a
pesar de que la realidad era muy diferente.
El 75% de los españoles aceptaría un hijo homosexual, según un
estudio. El titular es muy poco exhaustivo. ¿Se refiere a los varones españoles?
¿Aceptarían una hija lesbiana?. ¿Y las mujeres españolas?
Veamos que ocurre cuando
sí se nombra la realidad de mujeres y hombres:
(...
)
serían el blanco principal de las iras de los y las jóvenes
rebeldes durante la insurreción de 1976”.
La escritora
Ellen Kuzwayo hace una mención expresa de las mujeres, dato muy
importante, ya que por nuestro desconocimiento de la realidad de
Argelia en esa época y a las informaciones que se nos dan sobre
el mundo islámico probablemente habríamos hecho una representación
mental de jóvenes rebeldes en la que solo entrarían los hombres.
Sexismo
Es
la asignación de valores, capacidades y roles diferentes a
hombres y mujeres en función de su sexo. Se produce cuando se
atribuye a mujeres y hombres una serie de características
partiendo de estereotipos sexuales de comportamiento o carácter
que aún están vigentes en nuestra sociedad.
Los
casos más habituales consisten en referirse a las mujeres aludiendo a cualidades estéticas,
y a los hombres refiriéndose a cualidades relacionadas con la
fuerza o con lo intelectual. Existen infinidad de refranes
sexistas. También en los medios de comunicación encontramos muchísimos
ejemplos.
La mujer con “las más bellas piernas del gobierno” irrumpe
en un mundo de hombres
La espectacular actriz...
La recauchutada cantante...
Otra
forma habitual es la de equiparar
a la mujer con la infancia, dando por sentado que
tienen cualidades semejantes, entre otras la debilidad, que le
lleva a la necesidad de ser protegida:
Las mujeres y los niños primero.
Mataron
a 200 personas, entre ellas 70 mujeres y niños.
Pares
duales o duales aparentes
Forma
relacionada con el sexismo. La
misma palabra en masculino o femenino adquiere distinto
significado o matiz, habitualmente la acepción
femenina corresponde a una cualidad considerada negativa, a un
grado de subordinación respecto al hombre o contiene un matiz
sexual o moral. Pensar en las diferencias:
-
Parienta,
fulana, manceba, mujer pública, golfa, zorra, alcaldesa,
concejala, una cualquiera.
-
Pariente,
fulano, mancebo, hombre público, golfo, zorro, alcalde, concejal,
un cualquiera.
Si
buscamos “parienta”
en el diccionario, además de las acepciones de consanguinidad,
encontraremos “mujer respecto de su marido”. Pero si
buscamos “pariente” no encontraremos ninguna acepción que
diga “marido respecto de su mujer”.
Si
buscamos fulano/fulana, encontraremos
todas las acepciones referidas a ignorar de quien se habla y al
despectivo, tanto en femenino como en masculino, pero sólo
encontraremos “ramera, mujer de vida airada” y no
“prostituto, hombre de vida airada”.
Fulano
designa a una persona indeterminada, y Fulana significa prostituta.
Buscando
“golfa”, encontramos:
“golfo-fa”con el femenino y masculino para pillo, pero
sólo el femenino para ramera.
Con
“manceba” ocurre otro
tanto, y con “mujer pública” cuyo significado es ramera o
prostituta, mientras que “hombre público” el significado que
se recoge en el diccionario es “el que interviene públicamente
en negocios y política”.
Y
de nuestra cosecha ofrezco “mujerzuela”
frente a “hombrezuelo”. De mujerzuela se dice “mujer perdida
o de mala vida”, mientras que de hombrezuelo, se dice
exclusivamente “m. d. de hombre”Y podríamos seguir así
con muchísimos términos...
General
es
un militar con graduación, mientras que generala no es la que
ejerce el mando, sino la mujer del general.
Asistente
es
un soldado que ayuda a un superior, y asistenta es la mujer que
hace faenas del hogar.
Verdulero
es el hombre que vende verduras, mientras que Verdulera tiene el
sentido de mujer ordinaria o grosera.
Jefe
la persona que manda, y Jefa mujer mandona. Sargento es militar, y
Sargenta mujer autoritaria ymodales bruscos.
Vacíos léxicos
Forma
de sexismo. Una palabra que solo
puede utilizarse aplicada a uno de los sexos. No tiene
su correspondiente en el otro género. Aplicado al masculino tiene
un valor positivo, aplicado al femenino es algo desvalorizado o
negativo.
-
Arpía, caballerosidad, marisabidilla, ninfomanía, misoginia .
Tanto
el sexismo como el androcentrismo están muy extendidos en el uso
del lenguaje. Se ha discutido bastante sobre si un idioma puede o
no ser sexista, pero independientemente de esa discusión lo
importante es que disponemos de mecanismos suficientes para
expresar lo que queramos sin para ello tener que transmitir
mensajes sexistas o androcéntricos. Por ello lo realmente
importante es el uso que hacemos del lenguaje.
El
lenguaje, pues, nos dota de unos mecanismos, nos ofrece amplias
posibilidades entre las que escoger a la hora de expresar aquello
que queremos contar. De nuestra propia sensibilidad depende el que
vayamos eligiendo unas u otras formas, aunque lógicamente el
androcentrismo y el sexismo lo tenemos tan interiorizado que esos
cambios difícilmente vamos a darlos de un día para otro, pero es
importante empezar a ser conscientes de ello y tomar una posición
al respecto.
Las
diferentes recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje que
han publicado desde distintos organismos (institutos de la mujer
principalmente) han suscitado algunas voces en contra, voces en su
mayoría de insignes hombres de letras, alguno de los cuales,
incluso, parece haber convertido este tema en uno de sus
principales campos de batalla. Es cuando menos curioso que sean
precisamente escritores algunos de los mayores detractores de
estas propuestas. Quienes se dedican al oficio de escribir saben
de la importancia de cada palabra que se elige o se desecha, saben
que unas palabras sugieren otras, evocan imágenes, otras en
cambio son muy concisas y tienen un significado más cerrado.
Saben que el hecho de
que las mujeres seamos o no nombradas no es en absoluto
irrelevante. Sin embargo, se aferran a la supuesta universalidad
del genérico masculino y a la defensa de las normas gramaticales,
cuando es precisamente la literatura el espacio que permite el
juego,la subversión
a las normas de la escritura, el lugar que permite reinventar un
lenguaje.
También
hay personas concienciadas respecto a la necesidad de utilizar un
lenguaje no discriminatorio ni excluyente que se quejan de la
dificultad que esto conlleva, de que cuando estás hablando tienes
que tener pensar dos veces antes de decir algo.
Para
conseguir la normalización de un lenguaje no sexista hay que
empezar por sensibilizar a la sociedad, ofrecer herramientas que
ayuden a detectar los usos sexistas, androcéntricos y
estereotipados y ofrecer alternativas de uso. La utilización de un lenguaje no sexista no es algo que
puede hacerse de un día para otro para así cumplir con lo “políticamente
correcto”, se trata de un proceso en el que reflexionar sobre la
necesidad de un cambio profundo, ir adquiriendo herramientas es interiorizarlo poco a poco a través de la
práctica. Un
cambio de un día para otro creo que está destinado al fracaso,
no dejará de ser una moda pasajera.
El
lenguaje puede ser un instrumento para el cambio, pero no puede
ser el único, paralelamente hay que transformar las relaciones
sociales entre mujeres y hombres, hacer un cambio estructural y
que ese cambio se refleje en el lenguaje.
Los
medios de comunicación juegan un papel importante a la hora de
plantearnos la extensión y normalización de un uso del lenguaje
no sexista. También el papel de las academias de la lengua es
fundamental, de momento no parece que se les pueda convencer en
cuanto al uso del masculino como genérico, sin embargo, bien cabe
exigirles la revisión de los contenidos misóginos y androcéntricos
del diccionario.
No
voy a entrar a valorar lo que cada cual debería hacer en su vida
privada, pero desde los organismos públicos, el trabajo en la
administración y desde un proyecto como Zurekin Sarean se debería
adquirir un compromiso serio con un lenguaje no excluyente ni
discriminatorio.
Educación
y Lenguaje
1.
En la enseñanza del lenguaje se debería estimular la
reflexión de alumnas y alumnos, analizando: el
uso convencional de los géneros gramaticales: la ambivalencia del
género, los verdaderos masculinos no marcados, y la ocultación
de la mujer tras el género masculino; el uso repetitivo de
adjetivos, verbos, adverbios, etc. , estereotipados para ambos
sexos; la diferencia semántica de algunos adjetivos atribuidos a
mujeres y hombres; cualquier otro uso sexista que se descubra en
las lecturas o en la lengua hablada.
2.
Al presentar ejemplos, se debe evitar la utilización de clichés
sexuales, que son los primeros que nos vienen a la mente.
3.
Un texto con estereotipos sexuales deberá analizarse para
encontrar soluciones alternativas, promoviendo la reflexión sobre
los mismos.
4.
En los ejercicios de lengua, matemáticas y cualquier otra
asignatura, se debe evitar el
uso predominante de sujetos masculinos;
-
marcar
los sujetos masculinos y femeninos con adjetivos, diminutivos,
sustantivos o verbos estereotipados;
-
atribuir,
de manera predominante, objetos de propiedad o uso de mujeres
u hombres según criterios estereotipados. Por ejemplo,
niña: casa, objetos de cocina, vestidos, muñecas, costura...
y niños: trenes, automóviles, periódicos, herramientas
mecánicas, etc. ;
-
en
las instrucciones para el uso de los textos o de los
ejercicios se debe evitar referirse a la alumna con el genérico
masculino (masculino no marcado). Por ejemplo, en lugar
de decir: el alumno debe analizar... se puede usar el discurso
directo: lee, escribe...
Contenidos
Se
debe evitar la identificación de la mujer exclusivamente con los
papeles tradicionales de madre, esposa, ama de casa, etc. ,
tratando de resaltar otros aspectos de la mujer de hoy en día:
trabajadora, directora, conductora, médica, etc. Para esto se propone:
1.
La utilización de ejemplos en donde aparezcan mujeres y niñas no
tradicionales, resolviendo cuestiones importantes o en actitudes
no pasivas, y hombres y niños en actitudes de servicio a los demás
y manifestando su emotividad.
2.
En ciencias humanas, cuando se hace referencia al pasado, se debe
explicitar la presencia de mujeres: qué hacían las mujeres de
tal época, cómo eran las relaciones que mantenían mujeres y
hombres, etc. , tanto en textos antológicos como en ilustraciones
y biografías.
Es
conveniente resaltar el papel de las mujeres en cada cultura,
espacio, civilización o época y su importancia dentro del grupo
humano para el sostenimiento de la economía y de la especie.
En
los estudios de biología, anatomía, fisiología y evolución de
la especie humana se debe incluir a las mujeres como un grupo de
población de características específicas.
Ilustraciones
1.
Debe de corregirse la desigualdad numérica entre las personas de
diferentes sexos, en todo tipo de materiales y niveles, evitando
la mayor presencia de las imágenes masculinas, tanto en
representaciones de la infancia como de la vida adulta.
2.
La representación icónica de tareas ya actividades tradicionales
debe corregirse por imágenes indistintas y variadas de ambos
sexos realizando todo tipo de tareas, incluido el trabajo doméstico,
y asumiendo diversas actitudes.
3.
En las ilustraciones en las que se represente el cuerpo humano y
su evolución, deben incluirse imágenes de cuerpos femeninos y
masculinos.
Formas
lingüisticas sexistas que se deben evitar y propuestas
alternativas
Este
es un intento de utilización de formas de expresión alternativas, más igualitarias, naturalmente con relación al
sexismo. Habría que hacer algo similar con el racismo,
clasismo y demás discriminaciones que el lenguaje refleja,
transmite y refuerza. De momento las mujeres empezamos (!al
fin!) por nosotras, concientes además de que un lenguaje no
sexista sería un gran salto en nuestra lucha por la igualdad real
de las personas.
En
la lengua en ocasiones, la desigualdad radica en el orden de las
palabras. En otras, en el contenido semántico de ciertos vocablos.
No obstante, el principal escollo para una
utilización lo más neutra posible del lenguaje deriva de la
pertenencia del español a las llamadas "lenguas de género",
categoría gramatical que afecta no sólo a la terminación de los
nombres, sino a la de artículos, adjetivos y participios en régimen
de concordancia con el sustantivo. Fenómeno de naturaleza
sistemática y, por lo tanto, muy enraizado en el idioma normativamente se considera el masculino como término no marcado,
genérico y válido, en consecuencia, para uno y otro sexo -
tiene, desde el punto de vista social, un claro efecto de exclusión,
de reforzamiento de estereotipos.
Pero
como la lengua evoluciona siempre en el uso, todas/os vamos a ir
modificándola así:
1.
Género Masculino
1.
1
Se propone la sustitución de las palabras "hombre"
y "hombres", con sentido universal, por:
"persona/s, ser/es, humano/s, especie humana, género humano,
la humanidad, pueblo, población, gente/s, etc. y mujeres y
hombres, alternando también con hombres y mujeres.
Ejemplos:
|
NO
|
SI
|
|
El
hombre
|
La
humanidad
|
|
Los
derechos del hombre
|
Los
derechos humanos
|
|
Museo
del Hombre
|
Museo
de la Humanidad
|
|
El
hombre de la calle
|
La
gente de la calle
|
|
El
hombre madrileño
|
El
pueblo madrileño
|
|
República
Dominica y sus hombres
|
República
Dominica y su población
|
|
La
armonía del hombre con el medio ambiente
|
La
armonía de la persona con el medio ambiente
|
|
A
medida del hombre
|
A
medida humana, del ser humano
|
| |