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Boletín Septiembre 2007:

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Educación y Lenguaje Sexista

A través de las investigaciones sobre el género se ha demostrado que es variable en las distintas culturas y a lo largo del tiempo, se ha visto que las expectativas y normas de comportamiento para un sexo u otro en una misma sociedad cambian a través de la historia.  Al ser una construcción social, el género es modificable, esto es de vital importancia ya que rompe con el intento de explicar la subordinación de las mujeres o el relegar a éstas al espacio doméstico por la vía de la naturalización, “las mujeres cuidan a las criaturas porque están naturalmente mejor dotadas para ello”, estereotipo aún bastante vigente en la actualidad.  Los estudios sobre el género nos enseñan que es la socialización en el sistema sexo-género la que hace que se considere a las mujeres más “aptas” para cierto tipo de tareas

MASCULINO            

Independencia

Estabilidad emocional 

Dinamismo

Agresividad

Capacidad lógica

Racionalidad

Valentía

Fuerza

Objetividad

Cultura

Espacio público

FEMENINO  

Dependencia

Inestabilidad emocional  

Pasividad 

Afectividad  

Intuición  

Emocionalidad  

Miedo  

Debilidad

Subjetividad  

Naturaleza  

Espacio privado  

 

No solo se establece una diferenciación clara de lo femenino y lo masculino sino que se jerarquiza dotando a aquellas características asociadas con lo masculino de un mayor valor social.  También se produce el mismo proceso a la inversa, el control de los saberes tradicionales femeninos ha pasado a lo largo de la historia a la especialización en manos masculinas : medicalización de la ginecología, peluqueros, modistos, cocineros, etc.  Y en este paso de manos femeninas a masculinas se les ha concedido un prestigio y un reconocimiento.  

La consideración a lo largo de la historia de que las mujeres eran inferiores a los hombres porque la naturaleza las había dotado de menores capacidades intelectuales ha constituido un factor primordial en la perpetuación de la desigualdad y la discriminación de las mujeres.  Ahí tenemos la obra de los “intelectuales” de varios siglos intentando demostrar científicamente la inferioridad de las mujeres.  Como resultado, hemos sido desposeídas de los derechos más básicos a lo largo de los siglos, derechos como el del voto o el acceso a la universidad han sido una conquista muy reciente en muchos países (mediados del siglo XX), en otros ni siquiera han sido alcanzados o se han perdido.

Todos estos valores diferenciados constituyen los estereotipos, que son clichés que adjudican una serie de características a todo un colectivo.  Los estereotipos no son necesariamente un reflejo de la realidad social, a menudo están totalmente obsoletos, y no los defenderíamos racionalmente; sin embargo, el nivel de arraigo e interiorización que tenemos de ellos es enorme.

Todos estos estereotipos de género que se trasmiten desde la infancia no hacen sino contribuir a la desigualdad entre los sexos.  La función de los estereotipos es reforzar una ideología, en este caso la ideología patriarcal, la ideología que refuerza la subordinación de las mujeres a los hombres.  

El mecanismo de transmisión de todos estos valores diferenciados y jerarquizados es la socialización, es decir el proceso por el que la persona aprende, interioriza e integra los valores y comportamientos del medio en el que vive.  La socialización de género es el aprendizaje mediante el cual mujeres y hombres integran cual es el modelo de mujer y hombre “adecuados” a esta sociedad.

A través de la socialización adquirimos y aprendemos valores, actitudes y comportamientos, que tienen su reflejo en todos lo ámbitos en que nos movemos: relaciones familiares, relaciones sociales, ámbito laboral, ocio y tiempo libre.

Agentes de socialización

Algunos de los principales agentes de socialización son la familia, los medios de comunicación, el círculo de amistades, la escuela y el lenguaje.

Lenguaje  

Uno de los agentes de socialización y de transmisión de los estereotipos de género es como hemos dicho, el lenguaje.  El lenguaje, al igual que el género, es una construcción social que además de reflejar la desvalorización de lo femenino, contribuye a reforzarla.  

 

El lenguaje es el vehículo de información, de transmisión de conocimientos, principal mecanismo de comunicación y vehículo del pensamiento.  El lenguaje es un instrumento que te permite definir las ideas y lo que te rodea.  

Para Wittgenstein (1921) los límites del lenguaje son los límites del pensamiento; eso significa que el sistema lingüístico condiciona de alguna manera la mentalidad colectiva y la conducta individual y social.  Pensar en otro idioma es pensar diferente.  A través del lenguaje nombramos la realidad, la interpretamos y la creamos simbólicamente cuando hacemos abstracciones.  El lenguaje juega un papel muy importante en la construcción del imaginario social y en la modelación de la personalidad.

Nos enseñaron que la lengua es neutra, y el masculino sirve para el genérico y universal.  Si decimos la evolución del hombre, debemos suponer que también se refiere a nosotras las mujeres.

Hemos seguido estos criterios socialmente aceptados sin darnos mucha cuenta de sus consecuencias, sin pensar lo discriminatorio que resulta incluir a la mujer dentro del genérico masculino, porque la hace desaparecer, la invisibiliza.

En filosofía sólo lo que se nombra es/existe, por eso, la utilización del masculino como genérico, no nombrar a las mujeres, la falta de referencia de éstas lleva a su inexistencia, a no ser, a la invisivilización.

La importancia de nombrar una realidad podemos verla a través de un ejemplo relacionado con el feminismo.  El acoso sexual y la doble jornada son situaciones que vienen de lejos, sin embargo, nadie las ha tomado en cuenta hasta que se les ha dado nombre, el propio hecho de designar estas realidades con un concepto ha hecho que salgan a la luz, y sean analizadas.  Lo mismo está ocurriendo con el mobbing (acoso en el trabajo). 

Al utilizar el masculino como universal se le está otorgando al hombre categoría de sujeto social, a la vez que se niega la existencia a las mujeres.  El género masculino es el referente, y el femenino se diluye en él.

En esta sociedad las normas de uso del género gramatical no tienen en cuenta la existencia autónoma delas mujeres.  La relación entre los dos géneros gramaticales no es de autonomía sino de derivación.  El femenino se forma a través del masculino, que tiene existencia propia.

Anécdota recogida por Victoria Sau:

-Señora maestra, ¿cómo se forma el femenino?.

-Partiendo del masculino, la “o” final se sustituye por una “a”.

-Señora maestra, ¿y el masculino cómo se forma?

-El  masculino no se forma, existe

Vemos que se produce una sobrevaloración de lo masculino.  En las escuelas los niños se saben nombrados (¡niños al recreo!).  Las niñas, sin embargo, son las eternas ausentes, no tienen modelos de referencia con los que identificarse a través del lenguaje.

El lenguaje es un sistema dinámico, no es algo estático, tanto las reglas gramaticales como su uso son susceptibles de cambio.  Una lengua que no evoluciona está muerta, y se dejará de usar si no es por su capacidad de adaptarse a las necesidades de los grupos sociales que la hablan (neologismos, préstamos entre idiomas, palabras en desuso... ).

El lenguaje está vivo, es dinámico, cambiable, adaptable.  En el caso de la designación de profesiones, algunas solo se han utilizado en masculino porque tradicionalmente han sido puestos ocupados por hombres, sin embargo el lenguaje tendrá que adaptarse a esta realidad que ha cambiado, de la misma forma que se han aceptado formas como enfermero o modisto.

El lenguaje es un instrumento importante que puede utilizarse a nuestro favor, y en el caso que nos ocupa, puede ayudar a cambiar la situación de subordinación que viven las mujeres.

Tanto desde los grupos feministas como desde las diferentes instituciones locales, estatales y comunitarias se llama a la reflexión para descubrir cómo el sistema lingüístico que utilizamos contribuye ala discriminación sexual , para así poder neutralizarlo y hacerle frente.  A través de los diferentes estudios y propuestas de uso se intenta detectar las diferentes formas de sexismo y ver cómo se puede dar al lenguaje un uso no sexista e igualitario.

Usos del lenguaje

A través del uso que hacemos del lenguaje se produce:

  • Ocultamiento de las mujeres:

    • Androcentrismo:

      • masculino genérico

    • Desvalorización de lo femenino:

      • sexismo:

      • pares duales

      • vacíos léxicos

Androcentrismo

Según Zurkin Sarean el androcentrimo se refiere a considerar a los hombres como el centro y la medida de las cosas.  Es una manera de mirar el mundo, una cosmovisión, en la que el varón es el referente a partir del cual existe la mujer, como ser dependiente y subordinado.

  • Mikel y su mujer vinieron a cenar

  • Esta carta es para los Señores de Etxeberria.

Además de ligadas a un hombre (androcentrismo) las mujeres a menudo aparecen sin apellido ni referencias a su profesión:

  •  El director de cine Julián Schnabel y su mujer Olatz...   (ella es la guionista del film al que hacen referencia)

  • Abrahan Olano y su esposa Karmele (ella es la manager del ciclista)

Masculino genérico

Es una consecuencia del androcentrismo.

El género gramatical masculino se utiliza, por un lado, para el masculino, es decir, como específico y por otro, como genérico.

Mediante la utilización del génerico masculino ofrecemos una realidad fragmentada y desdibujada.  Pero es que, además, este uso ambiguo del masculino con dos funciones diferenciadas puede dar lugar a confusiones y a una mala comunicación de la información que queremos transmitir.  Cuando lees atentamente un texto a menudo no sabes si realmente incluye también a las mujeres o no.  Nombrar también a las mujeres da mayor precisión a aquello que queremos comunicar.

Con la utilización del masculino genérico se oculta la presencia de las mujeres incluso en los casos en que ellas sean las principales protagonistas de una noticia.  La participación de un solo hombre en cualquier actividad se considera suficiente para incluir a ese hombre y ese grupo de mujeres en un masculino que no refleja la realidad, sino que nos aleja de ella.  

  

En el siguiente comentario se oculta la participación de las mujeres que vinieron a luchar y solidarizarse con la república. Los brigadistas internacionales eran hombres de los que hay que destacar su generosidad y dedicación Pero estos solidarios, no fueron los primeros hombres en venir al estado español”.

Hace escasos meses se conocía una noticia que saltó a los medios de comunicación, que en campos de personas refugiadas en África se habían encontrado pruebas de una amplia explotación sexual de menores a cambio de comida.  En varios periódicos el titular decía “Denuncian la explotación sexual de niños en campos de refugiados Más adelante informaban de que la mayoría de las víctimas eranniñas menores de 18 años El titular no sólo no es fiel a la realidad sino que oculta un hecho importante, que estos abusos se enmarcan una vez más dentro de la violencia que sufren las mujeres por parte de muchos hombres.

Observemos esta otra noticia :“Siete rumanos con dos bebés se saltan dos controles de la Ertzaintza tras robar en Cantabria” Si continuamos leyendo, el subtítulo añade, “Los agentes dispararon al aire cuando el coche en el que viajaban dos hombres, cinco mujeres y dos niños trató de arrollarles en Sopuerta” Desde el punto de vista gramatical, la formulación del titular es correcta, sin embargo, en la representación mental de la escena que hacemos al leer la noticia la mayoría de la gente vería siete rumanos hombres, a pesar de que la realidad era muy diferente.

El 75% de los españoles aceptaría un hijo homosexual, según un estudio.  El titular es muy poco exhaustivo.  ¿Se refiere a los varones españoles? ¿Aceptarían una hija lesbiana?. ¿Y las mujeres españolas?

Veamos que ocurre cuando sí se nombra la realidad de mujeres y hombres:

(... ) serían el blanco principal de las iras de los y las jóvenes rebeldes durante la insurreción de 1976” La escritora Ellen Kuzwayo hace una mención expresa de las mujeres, dato muy importante, ya que por nuestro desconocimiento de la realidad de Argelia en esa época y a las informaciones que se nos dan sobre el mundo islámico probablemente habríamos hecho una representación mental de jóvenes rebeldes en la que solo entrarían los hombres.

Sexismo

Es la asignación de valores, capacidades y roles diferentes a hombres y mujeres en función de su sexo.  Se produce cuando se atribuye a mujeres y hombres una serie de características partiendo de estereotipos sexuales de comportamiento o carácter que aún están vigentes en nuestra sociedad.

Los casos más habituales consisten en referirse a las mujeres aludiendo a cualidades estéticas, y a los hombres refiriéndose a cualidades relacionadas con la fuerza o con lo intelectual.  Existen infinidad de refranes sexistas.  También en los medios de comunicación encontramos muchísimos ejemplos.

 

La mujer con “las más bellas piernas del gobierno”  irrumpe en un mundo de hombres

La espectacular actriz...

La recauchutada cantante...  

Otra forma habitual es la de equiparar a la mujer con la infancia, dando por sentado que tienen cualidades semejantes, entre otras la debilidad, que le lleva a la necesidad de ser protegida:

Las mujeres y los niños primero.  

Mataron a 200 personas, entre ellas 70 mujeres y niños.

Pares duales o duales aparentes

Forma relacionada con el sexismo.  La misma palabra en masculino o femenino adquiere distinto significado o matiz, habitualmente la acepción femenina corresponde a una cualidad considerada negativa, a un grado de subordinación respecto al hombre o contiene un matiz sexual o moral.  Pensar en las diferencias:

  • Parienta, fulana, manceba, mujer pública, golfa, zorra, alcaldesa, concejala, una cualquiera.

  • Pariente, fulano, mancebo, hombre público, golfo, zorro, alcalde, concejal, un cualquiera.

Si buscamos “parienta” en el diccionario, además de las acepciones de consanguinidad, encontraremos “mujer respecto de su marido”. Pero si buscamos “pariente” no encontraremos ninguna acepción que diga “marido respecto de su mujer”.

Si buscamos fulano/fulana, encontraremos todas las acepciones referidas a ignorar de quien se habla y al despectivo, tanto en femenino como en masculino, pero sólo encontraremos “ramera, mujer de vida airada” y no “prostituto, hombre de vida airada”. 

Fulano designa a una persona indeterminada, y Fulana significa prostituta. 

Buscando “golfa”, encontramos: “golfo-fa”con el femenino y masculino para pillo, pero sólo el femenino para ramera.

Con “manceba” ocurre otro tanto, y con “mujer pública” cuyo significado es ramera o prostituta, mientras que “hombre público” el significado que se recoge en el diccionario es “el que interviene públicamente en negocios y política”.

Y de nuestra cosecha ofrezco “mujerzuela” frente a “hombrezuelo”.  De mujerzuela se dice “mujer perdida o de mala vida”, mientras que de hombrezuelo, se dice exclusivamente “m.  d.  de hombre”Y podríamos seguir así con muchísimos términos...

General es un militar con graduación, mientras que generala no es la que ejerce el mando, sino la mujer del general.

Asistente es un soldado que ayuda a un superior, y asistenta es la mujer que hace faenas del hogar.

Verdulero es el hombre que vende verduras, mientras que Verdulera tiene el sentido de mujer ordinaria o grosera.

Jefe la persona que manda, y Jefa mujer mandona.  Sargento es militar, y Sargenta mujer autoritaria ymodales bruscos.

Vacíos léxicos

Forma de sexismo.  Una palabra que solo puede utilizarse aplicada a uno de los sexos.  No tiene su correspondiente en el otro género.  Aplicado al masculino tiene un valor positivo, aplicado al femenino es algo desvalorizado o negativo.

  • Arpía, caballerosidad, marisabidilla, ninfomanía, misoginia .

Tanto el sexismo como el androcentrismo están muy extendidos en el uso del lenguaje.  Se ha discutido bastante sobre si un idioma puede o no ser sexista, pero independientemente de esa discusión lo importante es que disponemos de mecanismos suficientes para expresar lo que queramos sin para ello tener que transmitir mensajes sexistas o androcéntricos.  Por ello lo realmente importante es el uso que hacemos del lenguaje.

El lenguaje, pues, nos dota de unos mecanismos, nos ofrece amplias posibilidades entre las que escoger a la hora de expresar aquello que queremos contar.  De nuestra propia sensibilidad depende el que vayamos eligiendo unas u otras formas, aunque lógicamente el androcentrismo y el sexismo lo tenemos tan interiorizado que esos cambios difícilmente vamos a darlos de un día para otro, pero es importante empezar a ser conscientes de ello y tomar una posición al respecto.

Las diferentes recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje que han publicado desde distintos organismos (institutos de la mujer principalmente) han suscitado algunas voces en contra, voces en su mayoría de insignes hombres de letras, alguno de los cuales, incluso, parece haber convertido este tema en uno de sus principales campos de batalla.  Es cuando menos curioso que sean precisamente escritores algunos de los mayores detractores de estas propuestas.  Quienes se dedican al oficio de escribir saben de la importancia de cada palabra que se elige o se desecha, saben que unas palabras sugieren otras, evocan imágenes, otras en cambio son muy concisas y tienen un significado más cerrado.  Saben que el hecho de que las mujeres seamos o no nombradas no es en absoluto irrelevante.  Sin embargo, se aferran a la supuesta universalidad del genérico masculino y a la defensa de las normas gramaticales, cuando es precisamente la literatura el espacio que permite el juego,la subversión a las normas de la escritura, el lugar que permite reinventar un lenguaje.

También hay personas concienciadas respecto a la necesidad de utilizar un lenguaje no discriminatorio ni excluyente que se quejan de la dificultad que esto conlleva, de que cuando estás hablando tienes que tener pensar dos veces antes de decir algo.

Para conseguir la normalización de un lenguaje no sexista hay que empezar por sensibilizar a la sociedad, ofrecer herramientas que ayuden a detectar los usos sexistas, androcéntricos y estereotipados y ofrecer alternativas de uso. La utilización de un lenguaje no sexista no es algo que puede hacerse de un día para otro para así cumplir con lo “políticamente correcto”, se trata de un proceso en el que reflexionar sobre la necesidad de un cambio profundo, ir adquiriendo herramientas es interiorizarlo poco a poco a través de la práctica.  Un cambio de un día para otro creo que está destinado al fracaso, no dejará de ser una moda pasajera.

El lenguaje puede ser un instrumento para el cambio, pero no puede ser el único, paralelamente hay que transformar las relaciones sociales entre mujeres y hombres, hacer un cambio estructural y que ese cambio se refleje en el lenguaje.

Los medios de comunicación juegan un papel importante a la hora de plantearnos la extensión y normalización de un uso del lenguaje no sexista.  También el papel de las academias de la lengua es fundamental, de momento no parece que se les pueda convencer en cuanto al uso del masculino como genérico, sin embargo, bien cabe exigirles la revisión de los contenidos misóginos y androcéntricos del diccionario.

No voy a entrar a valorar lo que cada cual debería hacer en su vida privada, pero desde los organismos públicos, el trabajo en la administración y desde un proyecto como Zurekin Sarean se debería adquirir un compromiso serio con un lenguaje no excluyente ni discriminatorio.

Educación y Lenguaje

1. En la enseñanza del lenguaje se debería estimular la reflexión de alumnas y alumnos, analizando:  el uso convencional de los géneros gramaticales: la ambivalencia del género, los verdaderos masculinos no marcados, y la ocultación de la mujer tras el género masculino; el uso repetitivo de adjetivos, verbos, adverbios, etc. , estereotipados para ambos sexos; la diferencia semántica de algunos adjetivos atribuidos a mujeres y hombres; cualquier otro uso sexista que se descubra en las lecturas o en la lengua hablada.

2.  Al presentar ejemplos, se debe evitar la utilización de clichés sexuales, que son los primeros que nos vienen a la mente.

3.  Un texto con estereotipos sexuales deberá analizarse para encontrar soluciones alternativas, promoviendo la reflexión sobre los mismos.

4.  En los ejercicios de lengua, matemáticas y cualquier otra asignatura, se debe evitar el uso predominante de sujetos masculinos;

  • marcar los sujetos masculinos y femeninos con adjetivos, diminutivos, sustantivos o verbos estereotipados;

  • atribuir, de manera predominante, objetos de propiedad o uso de mujeres u hombres según criterios estereotipados. Por ejemplo, niña: casa, objetos de cocina, vestidos, muñecas, costura...  y niños: trenes, automóviles, periódicos, herramientas mecánicas, etc. ;

  • en las instrucciones para el uso de los textos o de los ejercicios se debe evitar referirse a la alumna con el genérico masculino (masculino no marcado). Por ejemplo, en lugar de decir: el alumno debe analizar...  se puede usar el discurso directo: lee, escribe...

Contenidos

Se debe evitar la identificación de la mujer exclusivamente con los papeles tradicionales de madre, esposa, ama de casa, etc. , tratando de resaltar otros aspectos de la mujer de hoy en día: trabajadora, directora, conductora, médica, etc.   Para esto se propone:

1.  La utilización de ejemplos en donde aparezcan mujeres y niñas no tradicionales, resolviendo cuestiones importantes o en actitudes no pasivas, y hombres y niños en actitudes de servicio a los demás y manifestando su emotividad.

2.  En ciencias humanas, cuando se hace referencia al pasado, se debe explicitar la presencia de mujeres: qué hacían las mujeres de tal época, cómo eran las relaciones que mantenían mujeres y hombres, etc. , tanto en textos antológicos como en ilustraciones y biografías.

Es conveniente resaltar el papel de las mujeres en cada cultura, espacio, civilización o época y su importancia dentro del grupo humano para el sostenimiento de la economía y de la especie.

En los estudios de biología, anatomía, fisiología y evolución de la especie humana se debe incluir a las mujeres como un grupo de población de características específicas.

Ilustraciones

1.  Debe de corregirse la desigualdad numérica entre las personas de diferentes sexos, en todo tipo de materiales y niveles, evitando la mayor presencia de las imágenes masculinas, tanto en representaciones de la infancia como de la vida adulta.

2.  La representación icónica de tareas ya actividades tradicionales debe corregirse por imágenes indistintas y variadas de ambos sexos realizando todo tipo de tareas, incluido el trabajo doméstico, y asumiendo diversas actitudes.

3.  En las ilustraciones en las que se represente el cuerpo humano y su evolución, deben incluirse imágenes de cuerpos femeninos y masculinos.

Formas lingüisticas sexistas que se deben evitar y propuestas alternativas

Este es un intento de utilización de formas de expresión alternativas, más igualitarias, naturalmente con relación al sexismo. Habría que hacer algo similar con el racismo, clasismo y demás discriminaciones que el lenguaje refleja, transmite y refuerza. De momento las mujeres empezamos (!al fin!) por nosotras, concientes además de que un lenguaje no sexista sería un gran salto en nuestra lucha por la igualdad real de las personas. 

En la lengua en ocasiones, la desigualdad radica en el orden de las palabras. En otras, en el contenido semántico de ciertos vocablos. No obstante, el principal escollo para una utilización lo más neutra posible del lenguaje deriva de la pertenencia del español a las llamadas "lenguas de género", categoría gramatical que afecta no sólo a la terminación de los nombres, sino a la de artículos, adjetivos y participios en régimen de concordancia con el sustantivo. Fenómeno de naturaleza sistemática y, por lo tanto, muy enraizado en el idioma  normativamente se considera el masculino como término no marcado, genérico y válido, en consecuencia, para uno y otro sexo - tiene, desde el punto de vista social, un claro efecto de exclusión, de reforzamiento de estereotipos. 

Pero como la lengua evoluciona siempre en el uso, todas/os vamos a ir modificándola así:

1 Género Masculino

1. 1 Se propone la sustitución de las palabras "hombre" y "hombres", con sentido universal, por: "persona/s, ser/es, humano/s, especie humana, género humano, la humanidad, pueblo, población, gente/s, etc.  y mujeres y hombres, alternando también con hombres y mujeres.

Ejemplos:

NO

SI

El hombre

La humanidad

Los derechos del hombre

Los derechos humanos

Museo del Hombre

Museo de la Humanidad

El hombre de la calle

La gente de la calle

El hombre madrileño

El pueblo madrileño

República Dominica y sus hombres

República Dominica y su población

La armonía del hombre con el medio ambiente

La armonía de la persona con el medio ambiente

A medida del hombre

A medida humana, del ser humano