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Es
muy importante saber a qué grupo económico, ideológico y político
pertenece el Medio de Comunicación, la Persona o el Grupo que se
dirige a nosotros/as, porque de ello dependerá su discurso.
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La Regla más elemental para conocer si existe
lenguaje sexista es percibir o analizar si la expresión lingüística
que estamos utilizando, molesta
o perjudica -aunque no nos lo expresen- a algunas de las
personas que la reciben.
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Sin embargo, la Regla
de Inversión es la más extendida, debe aplicarse y observar
cómo reaccionaría el género inverso:
Ejemplo:
“Sólo
los socios pueden utilizar las pistas de tenis”
“Sólo
las socias pueden utilizar las pistas de tenis”
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Ver si hay genérico
masculino que eclipse, oculte o subordine al género femenino.
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Mirar no sólo
titulares, sino pies de fotos, fotos, artículos de opinión,
humor, cartas al director. Iluminación, spots, voces off...
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Detectar lenguaje claramente machista o generalista: Ej.: La mujer… Los taxistas…
Los Psicólogos...
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Si el lenguaje que escuchamos, vemos o leemos nos
“chirría”, molesta, o hace que nos sintamos mal sin saber por
qué, puede ser porque:
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Invisibiliza a las mujeres.
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Estereotipa sexos, relaciones y conductas.
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Subordina a las mujeres (no siempre en el mismo
orden).
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Somete (utilización de lenguaje verbal, no verbal y
paraverbal, así como actitudes violentas).
Para
evitar el Lenguaje Sexista:
Cuando hablamos de Lenguajes Sexistas no nos estamos
refiriendo a la utilización de las barras (os/as) o a las arrobas
(@) que hacen muy farragoso un discurso o un escrito (aunque no
desestimamos su uso si es completamente necesario), sino a que la
ciudadanía piense en los dos sexos y utilice palabras que no
discriminen, subordinen o invisibilicen a las mujeres y sus
logros.
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