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A)
Informe
de la Comisión de Comunidades Europeas sobre la Igualdad
entre Mujeres y Hombres – 2006
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ÍNDICE
1.
Introducción
2.
Principales Acontecimientos
2.1.
Avances políticos y legislativos y situación
actual
2.2.
Desequilibrios entre Hombres y Mujeres
3.
Retos y orientaciones políticas
3.1.
Pleno aprovechamiento de la contribución
de la política de igualdad entre los sexos a la
estrategia
europea de crecimiento y empleo
3.2.
Promover la conciliación efectiva del
trabajo y la vida privada
3.3.
Apoyar la igualdad con mecanismos
institucionales efectivos
3.4.
Dimensión exterior de la igualdad entre
Hombres y Mujeres.
4.
Conclusiones
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A)
España
y otros 5 países proponen a los líderes de la UE un
“Pacto europeo por la Igualdad de Género”.
Carta
del Presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez
Zapatero y del presidente francés, Jacques Chirac a los
otros jefes de Estado o de Gobierno de la UE.
B)
Hoja
de Ruta por la Igualdad entre hombres y mujeres 2006 –
2010 de la Comisión Europea.
A)
Informe
sobre la Igualdad entre Mujeres y Hombres – 2006
1.
INTRODUCCIÓN
El
presente informe anual ofrece un panorama de los
acontecimientos más relevantes de 2005 en el ámbito de
la igualdad entre hombres y mujeres en la Unión Europea.
Asimismo, señala los retos y define las orientaciones políticas
para el futuro.
En
la Agenda
Social (1)
para 2005-2010, complemento y apoyo de la estrategia
de Lisboa renovada por
el crecimiento y el empleo (2) , la UE reafirmó su pleno
compromiso de defender la igualdad entre hombres y
mujeres. El nuevo conjunto de directrices integradas (3)
destinadas a contribuir al logro de un crecimiento más
fuerte y duradero y más y mejores empleos, reconoce que
la igualdad entre los sexos es esencial para afrontar los
retos del mercado de trabajo. Estas directrices combinan
medidas específicas sobre el empleo femenino con la
integración de la igualdad en todas las actuaciones
emprendidas.
Las
políticas de igualdad son una aportación positiva para
el empleo y el crecimiento. Las tres cuartas partes de
los nuevos puestos de trabajo creados en los cinco últimos
años en la UE han sido cubiertas por mujeres. Sin
embargo, la persistencia
de disparidades muestra
que hay que hacer algo más por aprovechar el potencial
productivo de las mujeres. En particular, la falta de
equilibrio entre el trabajo y la vida privada sigue
haciendo que se abandone la actividad laboral y que
desciendan los índices de fertilidad. Es fundamental
intensificar los esfuerzos para promover instrumentos
eficaces e innovadores que permitan a los hombres y
mujeres conciliar el trabajo y las responsabilidades
familiares en todas las etapas de sus vidas.
La
igualdad entre hombres y mujeres no debe conocer
fronteras. La UE ha apoyado decididamente la Plataforma
de Acción de Pekín, declarando
el firme compromiso de contribuir a su realización y
haciendo votos por su aplicación efectiva (4) . Este
compromiso es esencial para alcanzar las metas acordadas a
nivel internacional, entre las que no podemos olvidar las
señaladas en la Declaración del Milenio. Esta es también
la postura que defendió la UE en la Reunión de Alto
Nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas
celebrada del 14 al 16 de septiembre de 2005, que trató
la revisión de la Declaración del Milenio.
2. PRINCIPALES
ACONTECIMIENTOS
2.1.
Avances
políticos y legislativos y situación actual
La
Comisión ha anunciado para el primer trimestre de 2006 la
adopción de una Comunicación sobre la evolución
prevista para los cinco próximos años de las políticas
de igualdad en la Unión Europea. Esta «Hoja
de ruta de la igualdad entre hombres y mujeres» pretende
señalar retos y proponer medidas con las que la UE puede
contribuir al logro de la igualdad en sus ámbitos de
actuación interior y exterior, en coherencia con los
objetivos de crecimiento y creación de empleo. La hoja de
ruta subrayará el compromiso y la contribución específica
de la UE a este proceso.
En
las últimas décadas, las medidas legislativas han sido
esenciales para hacer progresar la igualdad entre hombres
y mujeres. En 2005 se siguió avanzando, con la adopción
de una propuesta modificada de Directiva (5) que
simplifica y moderniza la legislación comunitaria sobre igualdad
de trato en
asuntos de empleo. Se están haciendo esfuerzos para que
esta Directiva sea adoptada ya a principios de 2006 sobre
la base de una posición común negociada entre el Consejo
y el Parlamento Europeo.
El
plazo para la transposición de la Directiva sobre
igualdad de trato de 2002 (6) venció el 5 de octubre de
2005. Indudablemente, la creación de los organismos
de fomento de la igualdad que
prevé la Directiva ayudará a aplicar mejor la legislación
en materia de igualdad entre hombres y mujeres. La mayoría
de los Estados miembros han incorporado esta Directiva a
sus respectivos ordenamientos. En caso de que no se haya
incorporado o de que esta transposición se haya efectuado
incorrectamente, se iniciarán procedimientos de infracción.
El
8 de marzo de 2005, la Comisión propuso la creación de
un Instituto
Europeo de la Igualdad de Género (7),
destinado a convertirse en una importante herramienta de
difusión de información, intercambio de buenas prácticas
y desarrollo de instrumentos metodológicos para promover
la integración de la igualdad.
El
Instituto también dará más repercusión a los logros y
retos de la igualdad entre los sexos. La propuesta está
siendo examinada por el Consejo y por el Parlamento
Europeo. El Comité Económico y Social Europeo adoptó un
dictamen favorable el 28 de septiembre de 2005 (8) .
En
el marco del diálogo
social europeo,
los interlocutores sociales adoptaron en marzo de 2005 un
marco de actuación para la igualdad entre hombres y
mujeres que gira en torno a cuatro prioridades: 1) abordar
los roles asignados a los sexos, 2) promover la
participación de la mujer en la toma de decisiones, 3)
apoyar el equilibrio entre el trabajo y la vida privada y
4) eliminar las disparidades salariales. Será de la mayor
importancia informar cada año sobre los avances logrados.
Además, algunos interlocutores sociales sectoriales
emprenden iniciativas cuyo fin es reseñar, intercambiar y
promover buenas prácticas en materia de igualdad entre
hombres y mujeres.
Las
conclusiones del Consejo sobre competitividad de 18 de
abril de 2005 subrayaron la relevancia que está
adquiriendo la igualdad en la ciencia
y
la llegada de mujeres a puestos de decisión. En ellas se
invita a los Estados miembros a aumentar de manera
significativa el número de mujeres en puestos de decisión
en la investigación, con el objetivo de alcanzar, en una
primera etapa, un promedio comunitario de 25 % en el
sector público.
La
necesidad de tener en cuenta la igualdad entre los sexos
en las políticas de inmigración se abordó en el
programa común para la integración
de los nacionales de terceros países (9)
adoptado por la Comisión. En él se subraya la
importancia de aprovechar plenamente el potencial de las
mujeres inmigrantes en el mercado de trabajo. La Comisión
también ha intervenido activamente en relación con el
problema de la trata
de
seres humanos, cuyas primeras víctimas siguen siendo las
mujeres.
A
este respecto, ha presentado un enfoque integrado y
propuestas para un plan de acción (10), donde señala la
importancia de la igualdad en las estrategias de prevención
y en la eliminación de todas las formas de explotación,
incluidas la explotación sexual y la explotación del
trabajo doméstico.
En
2005 se conmemoró el décimo aniversario de la Plataforma
de Acción de Pekín, que
fue un hito para la integración de la igualdad entre
hombres y mujeres en las políticas públicas. Con tal
motivo, los gobiernos de todo el mundo pasaron revista a
los logros alcanzados, pero también señalaron los retos
y obstáculos que siguen existiendo. La situación de la
mujer en lo que respecta al acceso a la educación, la
propiedad, el trabajo, la sanidad y los servicios de salud
reproductiva suscita especial preocupación. La mortalidad
materna sigue siendo grave y, en algunas regiones,
particularmente de África, la situación de las mujeres
ha empeorado.
El
compromiso de la UE ha contribuido enérgicamente a la
consolidación de la Plataforma de Acción. A raíz de una
propuesta de la Comisión, el Consejo, el Parlamento
Europeo y la propia Comisión adoptaron en noviembre de
2005 una declaración conjunta sobre el consenso
europeo en la política de desarrollo (11)
en la que se señala la igualdad entre los sexos como uno
de los cinco principios clave de la política de
desarrollo. La nueva estrategia de la UE para África (12)
también prevé expresamente que la igualdad de género
debe integrarse plenamente en todos los marcos de
colaboración y en las estrategias nacionales.
En
el 1º semestre de 2006, la Comisión adoptará una
Comunicación sobre la visión europea de la igualdad
entre los sexos en la cooperación al desarrollo.
2.2.
Desequilibrios
entre hombres y mujeres
La
tendencia favorable del empleo femenino ha reducido los
desequilibrios entre hombres y mujeres en términos de
acceso al empleo. No obstante, persisten graves
disparidades, pues las importantes diferencias en los
niveles salariales no muestran signos de decrecimiento.
En
años recientes, los
progresos hacia el objetivo de empleo de Lisboa, que
persigue para 2010 un índice de ocupación del 70 %, se
han debido en gran
medida al aumento ininterrumpido de la incorporación de
la mujer al mercado de trabajo durante la última década,
mientras que el índice de empleo masculino se ha
mantenido, en el mismo período, relativamente estable.
En
2004, el índice
de empleo femenino
alcanzó el 55,7% en EU-25, lo que supone un aumento de
0,7 puntos de porcentaje con respecto a 2003 y la
posibilidad de lograr el objetivo intermedio del 57%
fijado para 2005. Gracias a esto, la disparidad de los índices
de empleo bajó hasta alcanzar 15,2 puntos en 2004, muy
por debajo de los 18,1 de 1999.
El
descenso del desempleo
femenino,
combinado con un aumento similar del masculino, hizo que
la disparidad llegara a 2,1 puntos, lo que supone casi un
punto menos que en 1999. El crecimiento de la tasa de
empleo de los trabajadores
de más edad también
fue mayor para las mujeres que para los hombres. La tasa
de empleo de las mujeres de más de 55 años subió en un
punto de porcentaje en 2004, llegando al 31,7%, es decir,
5,4 puntos por encima del valor de 1999. Esto ayudó a
reducir la disparidad entre los índices de Empleo de los
trabajadores de más edad, aunque esa disparidad siguió a
un nivel particularmente elevado (19,0 puntos) en 2004.
A
pesar de este contexto favorable, hemos de reconocer que
las principales áreas de crecimiento del empleo femenino
siguieron concentrándose en actividades y ocupaciones
donde ya predominaba la presencia de la mujer. Esto ha
reforzado la segregación
en
el mercado de trabajo. De hecho, la segregación, tanto
sectorial como ocupacional (13)
sigue creciendo en la UE, con índices respectivos
del 25,4% y el 18,1%. De cada diez mujeres empleadas, más
de cuatro trabajan en la administración pública, la
educación, la sanidad o actividades de carácter social,
frente a menos de dos de cada diez hombres.
En
el sector privado, por otra parte, los servicios a las
empresas siguen siendo una importante fuente de creación
de empleo tanto para hombres como para mujeres, y el número
de personas empleadas en este sector creció en más de un
5% entre 2000 y 2004.
Otro
aspecto preocupante es la persistencia de la disparidad
entre los sexos en lo tocante al tiempo
parcial, régimen
en el que trabaja alrededor del 32,6 % de las mujeres
ocupadas, frente a no más del 7,4 % de los hombres.
Aunque
la opción de trabajar a tiempo parcial puede deberse a
preferencias personales y ser una ayuda para incorporarse
(o regresar) al mercado de trabajo y mantenerse en él, la
magnitud de esta disparidad es otra prueba de que hay
diferencias en las pautas de utilización del tiempo, pues
la mujer asume en la mayoría de los casos las tareas
asistenciales y tiene dificultades para compatibilizar el
trabajo con la vida privada.
Para
las mujeres, la participación en el empleo y el tiempo de
trabajo están estrechamente relacionados con el número y
la edad de sus hijos; esta relación es menos evidente
para los hombres. Tener un hijo, para las mujeres de entre
20 y 49 años, supone un descenso de no menos de 14,3
puntos de porcentaje en el índice de empleo, mientras que
eleva el de los hombres en unos 5,6 puntos.
Del
mismo modo, la tendencia de las mujeres a optar por el
trabajo a tiempo parcial crece con el número de hijos, lo
que no sucede en el caso de los hombres. Un tercio de las
mujeres con un hijo y la mitad de las que tienen tres o más
trabajan a tiempo parcial, mientras que el número de
hijos influye poco en la proporción de hombres que siguen
este régimen de trabajo.
Las
tensiones para equilibrar el trabajo y la vida familiar,
combinadas con estereotipos y sistemas de remuneración y
evaluación sexistas, siguen afectando a la carrera
de
la mujer y perpetuando la segregación vertical del
mercado de trabajo. Dentro de las empresas, las mujeres
ocupan sólo un 32% de los puestos directivos (14).
Sólo
un 10% de los miembros de los consejos de administración
y un 3 % de los presidentes de las empresas más
importantes de la UE son mujeres (15). En educación
e investigación, aunque el porcentaje de licenciadas
es superior (59%) al de hombres, la presencia femenina va
en franco declive a medida que se avanza en la escala
profesional, ya que son mujeres el 43% de los doctores y sólo
el 16% de los catedráticos.
La
disparidad
salarial entre
hombres y mujeres se mantiene a niveles inaceptables, y no
muestra señales de reducirse significativamente. Por término
medio, las mujeres ganan un 15% menos por hora trabajada
que los hombres.
Esto
se debe al incumplimiento de la legislación sobre
igualdad de retribución, así como a diversas
desigualdades estructurales, como la segregación en el
mercado laboral, las diferencias en los modelos de
trabajo, las dificultades para acceder a la educación y
formación, el sexismo de los sistemas de evaluación y
retribución y los estereotipos.
En
todas las etapas de la vida, el riesgo de exclusión
social de
las mujeres es mayor que el que afecta a los hombres, en
clara correspondencia con su menor participación, por término
medio, en el mercado de trabajo. Particularmente, el
riesgo de pobreza es superior para las mujeres de más
edad y para las familias monoparentales con hijos a cargo,
grupo en el que predominan las mujeres.
3.
RETOS
Y ORIENTACIONES POLÍTICAS
Aunque
la estrategia europea de crecimiento y empleo subraya que
la igualdad entre los sexos es esencial para progresar,
este aspecto ha perdido visibilidad y actualidad en los
programas nacionales de reforma presentados este año por
los Estados miembros. Europa necesita un compromiso
reforzado con un enfoque comunitario que combine la
integración de la igualdad en otras políticas y una
actuación específica decidida, con el apoyo de
mecanismos institucionales eficaces.
3.1.
Pleno
aprovechamiento de la contribución de la política de
igualdad entre los sexos a la estrategia europea de
crecimiento y empleo
Las
políticas de igualdad entre hombres y mujeres contribuyen
al crecimiento y al empleo. La eliminación de las
desigualdades estructurales ayudará a activar el
potencial laboral de las mujeres y al mismo tiempo
contribuirá a aportar cohesión social y hacer viable el
sistema de protección social. La persistencia de
disparidades es síntoma de que el mercado de trabajo
funciona mal, pues las aspiraciones y competencias
individuales no son plenamente apoyadas y valoradas, y
puede llegar a ser un elemento de disuasión a participar
en el mercado de trabajo.
-
Los
Estados miembros y los interlocutores sociales deben
seguir actuando para reducir la disparidad entre los
índices de empleo masculino y femenino, en
particular, en lo tocante a los trabajadores de más
edad.
-
Reducir
la disparidad salarial y atacar sus causas debe seguir
siendo prioritario. Para actuar deben combinarse todos
los instrumentos disponibles, sin olvidar la aplicación
efectiva de la legislación existente, y ha de
buscarse la participación activa de los
interlocutores sociales. Entre los aspectos que hay
que abordar están la segregación sectorial y
ocupacional, el acceso a la educación y formación
para todos, la transparencia de los sistemas de
evaluación y retribución, la sensibilización ante
los estereotipos y su erradicación por todos los
actores y la revisión de las clasificaciones de
profesiones.
-
La
calidad de los empleos y un buen entorno de trabajo
son elementos clave para atraer y conservar a los
trabajadores en el mercado de trabajo. Los Estados
miembros y los interlocutores sociales deben adoptar
medidas concretas en este sentido, en particular,
promoviendo y difundiendo modelos de trabajo que
valoren plenamente las competencias de los
trabajadores, al tiempo que proporcionan una seguridad
de empleo y derechos y prestaciones sociales. Cuando
sea preciso, los Estados miembros deben emprender
reformas de sus sistemas fiscales y de prestaciones
que creen incentivos y eliminen factores de disuasión
a fin de que los trabajadores con menores niveles
salariales y las personas que prestan asistencia, dos
grupos en los que predominan las mujeres, se
incorporen o regresen al mercado de trabajo y
permanezcan en él; para ello hay que hacer que
trabajar sea económicamente atractivo y garantizar la
independencia económica de estas personas, también
en lo que respecta a la acumulación de derechos a
pensión.
-
Para
promover la igualdad entre hombres y mujeres, la
estrategia europea de crecimiento y empleo necesita
todo el apoyo de los Fondos Estructurales; para ello
debe incorporarse efectivamente esta dimensión en los
marcos estratégicos de referencia y documentos de
programación nacionales y ha de destinarse una dotación
suficiente a las medidas centradas específicamente en
la igualdad.
3.2.
Promover
la conciliación efectiva del trabajo y la vida privada
Un
buen equilibrio entre el trabajo y la vida familiar ayuda
a reducir las disparidades entre hombres y mujeres y a
mejorar el entorno de trabajo, al tiempo que contribuye a
afrontar el reto de los cambios demográficos. Para lograr
este equilibrio, es necesario abordarlo y promoverlo como
objetivo, tanto para los hombres como para las mujeres, en
todas las etapas de sus vidas, sin olvidar a los jóvenes,
como se subrayó en el Pacto europeo para la juventud
(17). Sólo con un compromiso renovado se podrá lograr
que existan servicios accesibles, asequibles y de buena
calidad para atender a los hijos y otras personas
dependientes.
-
Los
Estados miembros deben intensificar sus esfuerzos para
alcanzar los objetivos de Barcelona (18) en relación
con el cuidado de los hijos y apoyar el desarrollo de
servicios de cuidado para las personas de edad
avanzada o con discapacidad. Ha de tenerse
especialmente en cuenta que las jornadas laborales a
tiempo completo de hombres y mujeres requieren unos
horarios de apertura adecuados y suficiente
flexibilidad. Convendría estimular las iniciativas de
empresas o centros educativos para desarrollar
servicios de cuidado.
-
La
conciliación del trabajo y la vida privada debe
implicar la promoción y difusión de modelos de
trabajo innovadores y adaptables que faciliten este
equilibrio y tengan en cuenta las necesidades
variables en distintas etapas de la vida.
-
El
acceso a los servicios públicos, incluidos la
administración, los transportes y los servicios de
empleo, debe ser compatible con los horarios de
trabajo y no ser un obstáculo para que los hombres y
mujeres responsables de menores u otras personas
dependientes se incorporen, regresen o se mantengan en
el mercado de trabajo.
Es
preciso actuar decididamente para erradicar los
estereotipos sexistas y para animar a los hombres a asumir
sus responsabilidades en el ámbito doméstico y familiar.
Para hacerlo han de desarrollarse incentivos, señaladamente
financieros, que favorezcan un reparto más equilibrado de
las responsabilidades y tareas entre hombres y mujeres y
refuercen la participación de los hombres en la prestación
de cuidados y los permisos parentales.
3.3.
Apoyar
la igualdad con mecanismos institucionales efectivos
Para
lograr la igualdad entre hombres y mujeres es fundamental
una gobernanza sólida que implique a todos los
interesados. Esto exige un compromiso decidido y claro al
más alto nivel político, respaldado por los oportunos
mecanismos, acuerdos de organización, recursos e
intercambios de experiencia entre los Estados miembros.
-
La
cooperación y el diálogo son elementos clave de la
gobernanza. Es esencial que todas las partes
interesadas —ministerios o departamentos y
organismos activos en el ámbito de la igualdad,
interlocutores sociales y la sociedad civil—
intervengan en todas las fases de desarrollo, aplicación
y evaluación de las medidas.
-
Los
Estados miembros deben reforzar la integración de la
igualdad en todas las áreas políticas pertinentes y
adoptar medidas concretas para desarrollar y difundir
métodos e instrumentos de apoyo, como la auditoría
de igualdad o la evaluación de impacto específica.
-
La
incorporación de la política económica y las
directrices de empleo en la nueva estrategia de Lisboa
debe animar a los Estados miembros a reforzar la
integración de la igualdad entre hombres y mujeres en
todos los capítulos de sus programas nacionales de
reforma, particularmente, en ámbitos en los que se
hayan registrado avances limitados, como las políticas
económicas, empresariales y presupuestarias
(integración de la perspectiva de género en el
presupuesto).
-
Los
Estados miembros deben apoyar el buen funcionamiento
de los mecanismos nacionales de defensa de la igualdad
entre los sexos, incluidos los organismos de igualdad
previstos en la Directiva 2002/73/CE (19),
garantizando en particular que disponen de la
independencia, los recursos y la capacidad para
funcionar eficazmente.
-
Para
un correcto seguimiento de las medidas es preciso
recoger, compilar y divulgar datos actuales, fiables y
comparables desglosados por sexos. Asimismo, debe
ponerse especial empeño en evitar prejuicios sexistas
en la metodología estadística y las clasificaciones.
3.4.
Dimensión
exterior de la igualdad entre hombres y mujeres
La
UE ha estado siempre en la vanguardia de la política de
igualdad entre los sexos, y ha contribuido a promoverla más
allá de sus fronteras. Europa debe reafirmar su adhesión
a este enfoque y velar por que los aspectos de igualdad
estén presentes en sus relaciones exteriores.
Para
controlar los avances, conviene que prevean informes y
evaluaciones periódicas de los resultados y establezcan
plazos para los objetivos fijados. Hay que apoyar mediante
una adecuada asistencia técnica y financiera los
esfuerzos de los países en desarrollo por incorporar la
igualdad y la promoción del papel de la mujer en sus políticas
y programas.
-
Los
Estados miembros deben tener en cuenta la perspectiva
de la igualdad en sus asociaciones con terceros países
y en las estrategias de desarrollo, incluidas las que
persiguen la lucha contra la pobreza, dentro del «consenso
europeo» en materia de desarrollo.
-
Se
debe seguir apoyando los esfuerzos de los países
adherentes, candidatos y candidatos potenciales por
incorporar, aplicar y hacer cumplir efectivamente el
acervo comunitario en materia de igualdad entre los
sexos y por crear las instituciones necesarias para
darle cumplimiento.
4.
CONCLUSIONES
Esperamos
que el Consejo Europeo, teniendo en cuenta el presente
informe sobre la igualdad entre hombres y mujeres y
reconociendo la contribución que puede tener esta
igualdad para la estrategia renovada de crecimiento y
empleo, inste a los Estados miembros a evaluar sus
progresos en este ámbito y a reafirmar su compromiso de
integrar la igualdad en todas las áreas políticas, en
colaboración con los interlocutores sociales y la
sociedad civil, a fin
de afrontar los retos que hemos reseñado. Al
hacerlo, debe prestarse especial atención a:
-
Reducir
mediante un enfoque global las disparidades de empleo
entre hombres y mujeres y, particularmente, para los
trabajadores de más edad;
-
Analizar
y atacar las causas de las disparidades salariales
entre hombres y mujeres;
-
Promover
la conciliación entre el trabajo y la vida privada
desarrollando un enfoque global en el que se implique
tanto a los hombres como a las mujeres;
-
Aprovechar
todo el potencial de los Fondos Estructurales para
apoyar la igualdad entre los sexos, tanto con la
financiación de medidas específicas como con la
integración de una perspectiva de igualdad en todas
las fases de diseño, aplicación y evaluación de los
marcos estratégicos y programas operativos
nacionales;
-
Seguir
apoyando a los interlocutores sociales en el
desarrollo, la aplicación y el seguimiento de
iniciativas en este ámbito, entre las que destaca en
particular el marco de actuación para la igualdad
entre hombres y mujeres;
-
Aplicar
plenamente la Directiva sobre igualdad de trato entre
hombres y mujeres en el mercado de trabajo (20) en
particular, creando organismos de promoción de la
igualdad;
-
Adoptar
rápidamente el Reglamento por el que se crea un
Instituto Europeo de la Igualdad de Género, para que
este instituto se constituya y comience a funcionar
cuanto antes;
-
Velar
por la adopción de la propuesta de Directiva relativa
a la aplicación del principio de igualdad de trato
entre hombres y mujeres en asuntos de empleo y ocupación
(versión refundida);
-
Respaldar
el compromiso por una plena realización de la
Plataforma de Acción de Pekín y por su aplicación y
seguimiento efectivos.
Cuatro
primeros ministros - de Suecia, Dinamarca, Finlandia y la
República Checa -, el presidente del Gobierno español,
José Luis Rodríguez Zapatero, y el presidente francés,
Jacques Chirac, enviaron una carta (a mediados de febrero
de 2006) a los otros 19 jefes de Estado o de Gobierno de
la UE, en busca de un incremento de la participación de
las mujeres en el mundo laboral.
En
la carta, también dirigida al presidente de la Comisión
Europea, Jose Manuel Durao Barroso, proponen un "Pacto
Europeo para la Igualdad de Género".
"Son
cruciales políticas para promover el empleo femenino y
para asegurar oportunidades a mujeres y hombres para
conciliar la vida profesional y la privada",
decía la carta.
No
obstante, no se necesitará dinero extra para financiar su
iniciativa, según la carta, que se ha difundido mientras
se organiza la cumbre de marzo de los 25 jefes de Estado y
de Gobierno, en cuya agenda estará el crecimiento y el
empleo.
PLANES
DE ACCIÓN
En
la reunión, los líderes de la UE revisarán sus planes
de acción, enviados a la Comisión el mes pasado, con los
que esperan incrementar el crecimiento económico en un
continente con 19 millones de desempleados, un 8,5 por
ciento de la fuerza laboral.
El
año pasado la Comisión relanzó el plan, conocido como
la Agenda de Lisboa, en un esfuerzo por convertir Europa
en la economía más competitiva en 2010.
"El
Pacto europeo por la Igualdad de Género debería servir
para incrementar la participación femenina en el mercado
de trabajo y promover la igualdad entre mujeres y
hombres", dijo
la carta.
Algunas
de las medidas propuestas por los seis líderes, incluido
el español, son:
-
Acabar
con las diferencias de género y combatir los
estereotipos en el mercado laboral,
-
Promover
el empleo femenino en todas las franjas de edad,
-
Mismo
salario por el mismo trabajo,
-
Cómo
hacer los sistemas de bienestar más favorables al
empleo de las mujeres y promocionar el fortalecimiento
de las mujeres en la vida económica y política.
-
En
el aspecto social, los seis gobiernos buscan mejorar
la provisión de instalaciones de cuidados para los
dependientes y promover la baja paternal entre hombres
y mujeres.
En
este sentido, el presidente del gobierno español, José
Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro de Suecia,
Goran Persson, en un artículo de opinión escrito para la
Tribuna de un periódico español de tirada nacional, el 8
de Marzo de 2006 (Día Internacional de la Mujer) y
titulado “Un
firme Compromiso por la Igualdad” afirmaban que:
“Como
Jefes de los Gobiernos español y sueco, los Ejecutivos de
la Unión que más mujeres incluyen entre sus componentes,
y como hombres y convencidos feministas, nos comprometemos
a cambiar las cosas”
Las
cosas que pretenden cambiar son entre otras, muchas de las
injusticias estructurales de las que son víctimas las
mujeres, ya que consideran que la discriminación perdura
bajo diversas formas en muchos ámbitos. Es por ello que
declaran que “la mejora de la condición de la mujer es
hoy una tarea pendiente y urgente a la que estamos
convocados gobiernos y sociedades”.
No
sólo consideran que es de estricta justicia la
incorporación de las mujeres a la vida laboral en pie de
igualdad con los hombres, sino que también la califican
de auténtica necesidad, si Europa desea mantener una
posición competitiva y exitosa en la economía mundial.
En
su artículo, aseguran que: “Los
países más prósperos y solidarios del mundo son
aquellos en los que se dan mayores cotas de igualdad entre
mujeres y hombres”. Es por ello que
consideran cru |