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Safo (Grecia siglos VII/VI a. C.) Una fecha posible de su
aristocrático nacimiento es la del año 612 a. C., en algún lugar de
la isla de Lesbos. Por sus poemas, intuimos que falleció alrededor de
los sesenta años. También sabemos que Safo tuvo una hija, y que pudo
haberse llegado a casar. Safo, mujer de espíritu
indomable, amante de la cultura y sobre todo de la libertad, no tarda en
enfrentarse, junto a otros conciudadanos, al tirano que gobierna Lesbos:
Pitaco de Mitilene, que había desposeido a su pueblo de sus derechos
civiles, y no dudaba en desterrar a sus oponentes. A Safo la envía a
Sicilia, que entonces pertenecía a la Magna Grecia. En Lesbos, al igual que en
otros lugares de la Grecia antigua, la mujer gozaba casi de los mismo
derechos que los hombres. Existía una democracia más sólida que en
ciudades de tradición jónica, como Atenas, en la que imperaba una
cultura eminentemente sexista. Safo, que tenía una manera distinta de
entender la vida a la de las atenienses, fundó en su isla natal una
academia para mujeres jóvenes, consagrada a la diosa Afrodita,
divinidad de la mitología griega, que en Roma se denominó Venus. Era
la diosa de la belleza, del amor y de la vida universal. Debido a esta
relación con las mujeres, ya fuera física o platónicamente, en la
isla de Lesbos, se ha denominado Lesbianismo al amor entre mujeres. En algunas obras de la época
de Safo, y en otras de siglos posteriores, podemos ver a la poetisa
representada tañendo su "bárbito",
instrumento musical parecido a la lira, pero más grande, que
Safo utilizó con asiduidad; en la cultura helénica, la música y la
poesía estaban estrechamente relacionadas. Sabemos que, además de su
labor pedagógica, Safo desarrolló una intensa actividad poética pero,
por desgracia, gran parte de su obra se perdió no mucho después de la
muerte de la poetisa. Hacia los siglos III a I a. C., se rescató parte
de su poesía, que se recogió en diez volúmenes: nueve de verso
lírico y uno de verso elegíaco. Se conservaron copias de ellos hasta
la Edad Media, en cuya oscuridad acabarían desapareciendo. Durante el
siglo XI, sólo encontraremos fragmentos de la obra de Safo en las citas
de algunos escritores. El juicio de la Historia y la
Literatura ha sido dispar con respecto a Safo. Platón la consideró la
"décima musa" y, teniendo en cuenta la importancia que se
daba en la Grecia clásica a las musas (consideradas divinidades), más
que alabar a la poetisa y a su obra, parece que Platón la venera.
Posteriores estudiosos y críticos despreciarían su obra, su persona y
lo que ambas significaban, otros la alabarían sin paliativos. Como ya hemos comentado, es
muy poco lo que nos ha llegado de su obra, aunque su estilo influyó en
muchos poetas de su época y en los posteriores (entre ellos Ovidio y
Catulo, que la imitó con descaro). Su obra, al igual que la de Alceo,
es brillante, fresca y explícita. La inmortal obra de Safo, realizada hace unos 2500 años, ha
sufrido el paso del tiempo, las malas traducciones, el plagio y la
censura. No obstante, la cultura occidental, que se basa en gran medida
en la griega, debe mucho más de lo que pudiera imaginar a Safo y a su
manera de crear poesía. |