MILEVA MARIC (1875-1948)

 Mileva Maric, matemática yugoslava, fue la primera esposa de Einstein, con quien trabajó en la elaboración de la teoría de la relatividad.

Albert y Mileva se conocieron en 1896 en el Instituto Politécnico Federal de Zurich estudiando la carrera de física. Ella era la única mujer inscrita en matemáticas y fue la primera mujer que se licenció en física. Se conservan varias cartas que se escribieron cuando eran novios, en las que Einstein discute sus ideas  con Maleva, la trata como “colega” e incluso se refiere a “nuestra teoría”. Basándose en esa evidencia, algunos investigadores sostienen que las ideas esenciales fueron de la señora Einstein, pero que ella prefirió sacrificar su carrera para beneficiar a su esposo, quien por su sexo tenía más posibilidades de conseguir un puesto académico.

De manera que la teoría de la relatividad se debería más a ella que a él, quien la desarrolló sin dar ningún crédito a su compañera. Además existe un dato: un conocido físico ruso, fallecido en 1960, habría afirmado que, en su juventud, llegó a ver los artículos manuscritos de 1905, los cuales, según recordaba, estaban firmados Einstein-Mariti (el segundo apellido sería una versión en húngaro del serbio Maric). Sin embargo, esos manuscritos originales nunca han sido hallados. Cabe preguntarse por qué los artículos fueron publicados finalmente con Albert Einstein como único autor y por qué Mileva nunca reclamó la autoría.  

La polémica sigue en pie, ya que por el contrario otros investigadores defienden que,  por muy encomiable que fuera rescatar la figura de Mileva de la oscuridad, la historia de Einsteín explotando a su esposa y robando sus ideas sonaba más a película de Hollywood que a una evaluación seria de las evidencias. Ciertamente, no hay dudas de que Einstein discutía de física con su esposa, pero no se conserva ningún testimonio que permita valorar definitivamente la contribución de ésta. También se especula con que Einstein pudo destruir las cartas comprometedoras. Ella siempre conservó las cartas que recibió de su esposo, pero no se conservan las cartas que ella escribió a Albert.  Lo que parece indiscutible es que Mileva Maric tuvo una influencia importante en la obra científica de Albert Einstein, aunque éste nunca le dio a ella el menor crédito en público. Quizás en otros tiempos y circunstancias, Mileva hubiera desarrollado plenamente sus capacidades intelectuales, en vez de permanecer a la sombra de su ilustre esposo.