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La
activista y ecologista keniana, Wangari Maathai, actual viceministra de
Medioambiente de su país y fundadora del movimiento Cinturón Verde,
fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz por su contribución al
desarrollo sostenible, la democracia y la paz.
El
Comité Noruego Nobel señaló que ella se lo había ganado por su
contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz, convirtiéndola
en la primera mujer africana en recibir el Nobel de la Paz.
“La
paz en la tierra depende de nuestra capacidad para asegurar el
medioambiente. Maathai se sitúa al frente de la lucha en la promoción
del desarrollo económico, cultural y ecológicamente viable en Kenia y
en África”, argumentó el Comité Nobel.
La
galardonada, prosiguió el Comité, “tiene una visión global del
desarrollo sostenible que abraza la democracia, los derechos humanos y
en particular los derechos de la mujer. Piensa de forma global y actúa
a nivel local”.
Nacida
en 1940 y madre de tres hijos, Maathai fue la primera mujer de África
occidental que logró un doctorado universitario –en Biología–, la
primera profesora en Anatomía veterinaria y primera decana de su
facultad, en la Universidad de Nairobi.
“Será
también la primera mujer de África que recibe el Premio Nobel de la
Paz y la primera africana del vasto territorio que va de Suráfrica a
Egipto que es galardonada con el premio”, subrayó el Comité Nobel.
Maathai
es fundadora del movimiento Cinturón Verde, programa que combina
desarrollo comunitario y protección medioambiental –el más exitoso
del mundo– y propaga entre los miles de miles de kenianos que viven en
situación de pobreza la simple idea de que plantar árboles mejorará
sus vidas, la de sus hijos y nietos. Ese movimiento, integrado
especialmente por mujeres –“No podemos esperar sentadas a ver cómo
se mueren nuestros hijos de hambre”, repetía Maathai– ha logrado
plantar desde sus inicios a finales de los años setenta unos 30
millones de árboles y ha creado 5.000 guarderías.
Maathai,
destaca el Comité Nobel, “representa un ejemplo y una fuerza de
inspiración para todo aquél en Africa que luche por el desarrollo, la
democracia y la paz”. Recuerda, además que la premiada, combatió con
coraje la opresión en Kenia y que sus “formas de acción
contribuyeron a llamar la atención nacional e internacional sobre la
opresión política”. Defensora de la condonación de la deuda externa
del Tercer Mundo, Maathai fue siempre una decidida opositora del régimen
dictatorial de Daniel Arap Moi, lo que le valió en repetidas ocasiones
la cárcel y otros tantos llamamientos pidiendo su liberación de Amnistía
Internacional.
Los
miembros del Comité Nobel valoraron del quehacer de Maathai que, en su
actuación, “combine ciencia, compromiso social y política activa”,
y que “más que ocuparse de la simple protección del entorno, su
estrategia sea asegurar las bases del desarrollo ecológico
sostenible”.
“Todos
hemos sido testigos de cómo la deforestación de los bosques llevó a
la deforestación en África y amenaza a otras muchas regiones del
mundo, incluido Europa. Proteger los bosques contra la desertización es
un factor vital en los esfuerzos por reforzar el medioambiente en
nuestra Tierra”, explicó el Comité. Añadió que “a través de la
educación, la planificación familiar, nutrición y lucha contra la
corrupción, el Movimiento Cinturón Verde ha abierto caminos para el
desarrollo desde abajo”.
“Creemos
que Maathai es una fuerte voz que habla por las mejores fuerzas en África
en la promoción de la paz y por unas mejores condiciones de vida en el
continente”, destaca el Comité Nobel.
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