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HIPATIA
(¿?-415)
El nombre de Hipatia significa la más
grande. La leyenda de Hipatia de Alejandría nos muestra a una joven,
virgen y bella, matemática y filósofa, cuya muerte violenta marca un
punto de inflexión entre la cultura del razonamiento griego y el
oscurantismo del mundo medieval. Como ocurre con todas las biografías
de los matemáticos (y matemáticas) de la antigüedad, se sabe muy poco
de su vida, y de su obra se conoce sólo una pequeña parte. Fue
recordada como una gran maestra y admirada por la magnitud de sus
conocimientos. Era considerada como “el mejor matemático vivo” del
mundo greco-romano. En la época de la Ilustración, Toland y Voltaire,
utilizaron su figura como expresión de la irracionalidad del fanatismo
religioso, y en el Romanticismo la recrearon como la encarnación del
espíritu de Platón y el cuerpo de Afrodita. Pero toda esta notoriedad
ha hecho que se pierdan de vista sus logros intelectuales y su auténtica
biografía. Enseñó
Matemáticas, Astronomía y Filosofía, escribió un trabajo titulado
“El Canón Astronómico”, comentó las grandes obras de la matemática
griega como la “Aritmética” de Diofanto, “Las Cónicas” de
Apolonio, el libro III del “Almagesto” de Tolomeo, probablemente
comentara junto a su padre, los “Elementos” de Euclides
y el resto del “Almagesto”. Construyó instrumentos científicos
como el astrolabio y el hidroscopio. Vivió
durante la época del Imperio Romano en Alejandría , aunque por su
formación podemos considerar que era griega, por la ubicación de
Alejandría, egipcia y por la época, romana. De
ella se ha dicho: "Hipatia es la primera mujer de ciencia cuya
vida está bien documentada". “Aunque la mayoría de sus escritos
se han perdido existen numerosas referencias a ellos”. "Fue la última
científica pagana del mundo antiguo, y su muerte coincidió con los últimos
años del Imperio romano". "Ha llegado a simbolizar el fin de
la ciencia antigua". Hipatia:
Su vida No
se conoce cuándo nació Hipatia pero se sabe que murió en marzo del
415. Sobre su año de nacimiento se barajan tres posibles fechas, todas
ellas aproximadas, según se estime que en el momento de su muerte fuese
una mujer mayor, madura o joven. Así, Dzielska,
encuentra razonables los argumentos de Malalas, autor bizantino del
siglo VI, que considera que Hipatia era en la época de su muerte una
mujer mayor, una palará, lo que situaría su nacimiento hacia el 350 o
355. Un argumento a favor de esa fecha es que su discípulo Sinesio, que
recibió lecciones hacia el 393 con unos veinte años, escribió cartas
mostrando gran admiración hacia su maestra, difícil de imaginar si
hubieran tenido una edad parecida. Por otro lado, Waithe recoge
de Hoche, autor del siglo XIX, como fecha probable el año 375 (o 370
[1; 13; 14]) pues en la época de su muerte se habla de ella como de una
mujer bella, y considera que ese calificativo no tendría lugar si
hubiera tenido más de 40 años. Considera que Hipatia fue directora de
la Escuela Neoplatónica con 25 o 30 años, y que Sinesio tendría sólo
cinco años menos que ella. Kingsley considera la
fecha del 390 pues estima que murió joven. Teón
supervisó la educación de su hija y, con un espíritu especialmente
abierto para su época, permitió que desarrollara sus dotes
excepcionales y se convirtiera en una astrónoma, filósofa y matemática.
Quiso que fuese un ser humano perfecto por lo que vigiló la educación
de su mente y de su cuerpo. Este entrenamiento consiguió su objetivo ya
que la belleza de Hipatia y su talento fueron legendarios . Se dice que
fue superior a su padre, especialmente en la observación de los astros. Después
de haber recibido enseñanza en filosofía y matemáticas de los
profesores del Museo, Hipatia viajó por Italia y Atenas. Parece ser que
en Atenas siguió los cursos de la Escuela Filosófica dirigida por
Temistius, Plutarco el Joven y por su hija Asclepigenia. Se dedicó, al
volver a Alejandría, a enseñar Matemáticas, Astronomía, Filosofía y
Mecánica a personas de todas las religiones. Estaba bien considerada
tanto en la comunidad cristiana como en la suya propia. Ocupó
la cátedra de Filosofía de Plotino. Su casa se convirtió en un centro
intelectual. Adquirió el sobrenombre de la Filósofa. Venían
estudiantes de Europa, Asia y África a escuchar sus enseñanzas sobre
la Aritmética de Diofanto. Era amiga y consejera de Orestes, el
prefecto del Imperio Romano de Oriente. Fue
respetada como una eminente profesora, carismática incluso. Las enseñanzas
de Hipatia corresponderían a explicar las doctrinas de Plotino y de
Lamblichus, un platonismo con estrecha relación con el neopitagorismo.
En esta tradición las matemáticas formaban parte de la formación
filosófica . Muchas
personas eminentes iban a sus clases y seguían sus doctrinas. Se
conocen varios de sus discípulos, siendo el más importante Sinesio de
Cirene, filósofo y cristiano, de familia ilustre, que llegó a ser
nombrado Obispo de Temópolis. Algunos autores establecen un paralelismo
entre la figura de Sócrates y su discípulo Platón, y de la de Hipatia
y su discípulo Sinesio. Pero Sinesio murió dos años antes que ella,
lo que impidió que pudiera, como homenaje póstumo, divulgar su obra y
su pensamiento. Se conocen siete cartas de Sinesio dirigidas a Hipatia.
También, en otras cartas, Sinesio la menciona y la evoca en estos términos:
“Hemos visto, hemos oído a aquella que preside los misterios sagrados
de la filosofía. Es santa y querida por la divinidad”, “... madre,
hermana, maestra, benefactora mía en todo, y todo lo que para mí
tienen valor en dichos y hechos”. “He perdido ... lo que es lo más
importante, tu alma divinísima, lo único que yo esperé que se
mantuviera firme para superar los sinsabores de la fortuna y los embates
del destino”. “Saluda cariñosamente a la muy venerable filósofa,
la predilecta de la divinidad, y a ese feliz grupo que disfruta de su
divina voz y más que a nadie, al santísimo padre Teotecno, y a mi
compañero...”. Otros discípulos fueron: Herculino, Olimpo, Teotecno,
Gayo... En
Historia Eclesiástica, de Sócrates Escolástico, escrita 120 años
después de la muerte de Hipatia, puede leerse:
“Había una mujer en Alejandría llamada Hipatia, hija del filósofo
Teón que tuvo tales logros en literatura y en ciencia como para
sobrepasar a todos los filósofos de su tiempo. Siguiendo la escuela de
Platón y de Plotino, explicaba los principios de la filosofía a sus
oyentes, algunos de los cuales venían de muy lejos para oír sus
lecciones. Debido a su autocontrol y distinción que había adquirido en
el cultivo de su mente, ella aparecía en público en presencia de
magistrados”. Entre
Hipatia y los iniciados habría una relación de afecto, familiaridad y
compromiso que no existiría con los otros alumnos. El miedo de sus discípulos
debido a los acontecimientos violentos de la época no ayudaron a que éstos
rescataran su figura y su obra después de su muerte. Hipatia:
Su obra Según
el Suda, Hipatia es autora de tres trabajos: un comentario a la Aritmética
de Diofanto de Alejandría, el Canón Astronómico y un comentario a las
Secciones Cónicas de Apolonio de Perga. Escribió
un tratado Sobre la geometría de las Cónicas de Apolonio. El texto de
Hipatia es una vulgarización del texto de Apolonio sobre las secciones
cónicas. Con su muerte las secciones cónicas cayeron en el olvido
hasta el siglo XVII. Su
padre, Teón, fue un prolífico escritor de “Comentarios”. Han
sobrevivido varios de sus trabajos
Gracias
a su correspondencia con Sinesio de Cirene tenemos noticias de otras de
sus contribuciones científicas, por ejemplo la invención
de un buen número de aparatos. En la Carta 160 dirigida por Sinesio
a Peonio, un militar que gustaba de la ciencia, dice que le envía como
regalo un astrolabio de plata. Dice: “Procede para estas
demostraciones de un modo seguro, porque usa como auxiliares a la
geometría y a la aritmética a las que no sería impropio considerar
como un modelo fijo de verdad. Te daré un regalo que es más agradable
para mi dártelo que para ti recibirlo. Es un trabajo concebido por mi
mismo, añadiendo todo lo que ella, mi más reverenciada maestra colaboró
conmigo, y fue ejecutado por las manos más habilidosas que hay en
nuestro país en la artesanía de la plata”. Se puede inferir que la
teoría del astrolabio y los detalles de su construcción pasaran de
Tolomeo, vía Teón a Hipatia, y de ésta a su discípulo Sinesio. En la Carta 15, Sinesio le pide a Hipatia un hidroscopio. La verdadera naturaleza de ese hidroscopio nos es desconocida, pero en dicha carta Sinesio lo describe con todo detalle, y justifica su petición por su mala salud, luego pretendía utilizarlo para pesar o medir la fluidez de los líquidos, lo que tendría aplicaciones médicas. “Me encuentro tan sumamente mal de salud que necesito un hidroscopio. ... será posible contar las incisiones que son las que dan a conocer el peso”. Hay autores que suponen que es una clepsidra o reloj de agua, otros como Fermat que es un hidrómetro o un densímetro, según se piense que medía volúmenes o pesos del agua. Otros instrumentos atribuidos por algunos autores a Hipatia son un planisferio y un aparato para destilar agua. |