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HILDEGARDE
DE BINGEN (1098-1179) Santa Hildegarda de Bingen fue una
abadesa alemana que vivió durante la Edad Media, siglo XII. Desarrolló
una intensa labor religiosa, científica, artística e incluso política,
fundó dos monasterios y mantuvo correspondencia con reyes, emperadores
y papas. Escribió varios libros, algunos de ellos enciclopédicos,
incluido dos tratados sobre ciencia y medicina (“Physica”
y “Causae et curae”). Durante toda su vida experimentó visiones que
interpretó como una iluminación divina, y que relató y plasmó como
alegóricos grabados en algunas de sus obras (“Scivias”,
“Liber Divinorum operum simplicis hominis” y “Liber vitae meritorum”). Además, también tuvo episodios de éxtasis
místico, atribuidos posteriormente a episodios migrañosos. Fue
además de científica, música, y filósofa, una espléndida escritora
cuyas obras, sorprendentemente, nos hablan de temas tan actuales como el
lugar del hombre en el cosmos, el medio ambiente y el papel de la mujer
en la sociedad: toda una sabiduría medieval que la sociedad contemporánea
empieza a descubrir. Nacida
en Alemania en el año 1098, Hildegarda de Bingen será un personaje
desconocido hasta la edad de 40 años, cuando por fin su nombre empiece
a sonar más allá del convento en el que permanecía recogida, a
orillas del Rin. En esa época, en efecto, pone por escrito las
sorprendentes visiones que venía experimentando desde su niñez y, muy
pronto, el libro resultante desata pasiones y controversias en toda
Europa: recibe la aprobación del Sumo Pontífice y los obispos; el eco
de sus sermones resuena, entre otras, en las catedrales de Colonia y
Maguncia; y todo el mundo acude a ella para consultarle cualquier tipo
de asuntos, desde la gente más humilde hasta el emperador Federico
Barbarroja. Pero,
por encima de todo, Hildegarda no deja de escribir. Sus tres grandes
libros de visiones, entre ellos el célebre Scivias, describen un
universo infinito, en plena expansión, que se asemeja mucho al de los
astrofísicos de nuestros días. Y sus dos tratados de medicina «sutil»
--los únicos escritos en el occidente cristiano en el siglo XII-- se
consideran todavía hoy un hito en la materia... Poco
a poco, así, el extraordinario destino de Hildegarda de Bingen llega a
poner en entredicho el asfixiante racionalismo de nuestros días y a
encarnar a la perfección un saber diferente, intuitivo, místico y
visionario: un verdadero bálsamo para nuestra locura cotidiana. |