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Fotografía de Camille. 1884.
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CAMILLE
CLAUDEL (1864-1943) Nace
en 1864 en Villeneuve. Mientras su padre comprende la inclinación de
Camille hacia el arte, su madre se opone duramente a lo que considera
una desviación radical de las reglas que rigen la vida burguesa en la
sociedad del momento. Solo encuentra consuelo en su hermano Paul, quien
se convertirá en un célebre escritor. uando
la familia se traslada a París, ella se inscribe en la Académie
Colarossi y mantiene un estudio junto a tres amigas inglesas. Su
encuentro con el escultor Auguste Rodin desemboca en una relación
amorosa. Camille posa para él y colabora en la realización de las
figuras de la monumental Puerta del Infierno de aquel. La
obra de la escultora, muy cercana a la de su maestro, no es nunca una
mera copia. Se produce entre ambos un clima de colaboración y
enfrentamiento que enriquece la labor mutua. Frecuentan juntos los
ambientes artísticos y culturales más importantes del París de la época
y pasan juntos largos períodos fuera de la ciudad pero Rodin está
unido sentimentalmente a otra mujer, Rose Beuret a quien no tiene
intención de abandonar para casarse con Camille. Una
vez rota su relación con el escultor, entra en su vida Claude Debussy
pero también él está unido a otra mujer. Mientras, sus obras alcanzan
cierto éxito y aparecen con frecuencia artículos sobre ella en las
revistas de arte. Algo
inestable emocionalmente, sus crisis nerviosas empiezan a ser cada vez más
frecuentes llegando, en algunas de ellas, a destruir parte de su obra.
No encuentra apoyo en su familia pues su madre y su hermana siguen
siendo hostiles a su forma de vida y su hermano Paul está lejos. A la
muerte de su padre en 1913 es recluida en un sanatorio psiquiátrico del
que ya no saldrá pese a su recuperación y a los desgarrados ruegos que
dirige a su hermano. Allí morirá en 1943. Más conocida por su atormentada existencia que por la calidad de su producción y la extraordinaria modernidad de sus obras, Camille posee una gran habilidad técnica para la escultura dominando a la perfección la talla del mármol. Si bien sus primeras obras llevan el sello indiscutible de Rodin, en las piezas consagradas del escultor se percibe claramente la mirada de Camille quien llegó incluso a permitir que él firmara sus obras. El abandono de 1888 de Camille Claudel sería la respuesta a El beso en bronce de 1886 de Auguste Rodin.
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