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¿Qué
significa?
Antes
que nada recordemos de nuevo la inaprensibilidad del término. Además,
probablemente a todos/as nos convenga que el término permanezca sin
recibir, valga la redundancia, una definición definitiva.
Es
un término muy nuevo, del que se recogen multitud de definiciones, y
sobre el que se expresan multitud de teorías. La Federación
de Mujeres Progresistas, va a recoger en esta web, algunas de ellas,
para que nos ayuden a la reflexión y comprensión del término. Hay
quienes se plantean, incluso, si es un tipo nuevo de feminismo, o una
“herramienta” más de éste.
Pero
no podemos tampoco omitir las palabras de Sadie
Plant, una pope
ciberfeminista, al respecto: "El
ciberfeminismo es una cooperación [para la liberación de la mujer] entre
mujer, máquina y nuevas tecnologías".
Sería,
por tanto, una forma de activismo feminista que emplea como canal los
nuevos medios de comunicación tecnológicos
Para
algunas pensadoras el Ciberfeminismo, es el Fin del Feminismo
Tradicional |
Sería
un error no observar la oportunidad de oro que Internet supone
para las y los ciberfeministas. Nos enfrentamos con
posibilidades comunicativas, expresivas, organizativas e
informativas inalcanzables para el feminismo de generaciones
anteriores.
Para
Victoria
Vesna
implica "el fin de la
era del feminismo dogmáticamente correcto", dado el
propio espacio que Internet ofrece a todo tipo de
manifestaciones artísticas e ideológicas minoritarias. Abriría
campo, así, a nuevas reinterpretaciones de la teoría feminista
clásica, enriqueciéndola y adaptándola al presente tecnológico.
La
tradicional exclusión de las mujeres de prácticamente todo
campo relacionado con la tecnología (particularmente de los
procesos productivos, diseño y control de ésta) ratifica el
temor a que la red perpetúe los esquemas de dominio
hombre-mujer que configuran la realidad. |
En
palabras de Rosi
Braidotti, "en
los momentos de gran desarrollo tecnológico, occidente siempre reitera
sus hábitos más ancestrales, especialmente la tendencia a crear
diferencias y organizarlas jerárquicamente".
El
ciberfeminismo usa la tecnología "para
liberar nuestra imaginación colectiva del falo y sus valores
accesorios, como son el dinero, la exclusión y la dominación, el
nacionalismo, la femineidad icónica y la violencia sistematizada"
.
Misión:
¿colonizar el ciberespacio?
La
Transformación social y la Igualdad son dos objetivos
Ciberfeministas |
Faith
Wilding
(1) lo resume del siguiente modo, "los
temas [clásicos] del feminismo, como subjetividad femenina o
separatismo (...) están destinados a surgir de nuevo (...)”.
¿Cuál es la materia que el ciberfeminismo está cuestionando,
teorizando y activamente confrontando? Por supuesto la respuesta
superficial es el ciberespacio, pero tal respuesta no es
realmente satisfactoria. El ciberespacio es solo una pequeña
parte, ya que la infraestructura [que origina y mantiene] este
mundo virtual es inmensa".
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Tal
vez la ambición más alta y última de todo el pensamiento
ciberfeminista (aunque dando muchas vueltas por en medio) sea la absoluta
subversión del sistema establecido, como VNS Matrix apuntan en su
manifiesto. Una subversión desde la propia organización
jerárquica de la sociedad, pasando por la destrucción de los roles
sexuales, hasta las
grandes infraestructuras en las que se asienta el gran capitalismo.
Una
subversión constructiva, en cualquier caso. En este aspecto Ana
Martínez-Collado
y Ana
Navarrete
entienden que la destrucción de las jerarquías
"no concluye con la inversión de éstas, sino que persigue la
destrucción interna de todos los sistemas jerárquicos, diseminándolos
en un tejido expandido de redes, de diferencias, de
multiplicidades".
Otra
de las preocupaciones del ciberfeminismo sería, como decíamos antes,
la comunicación
entre mujeres
aprovechando las nuevas
posibilidades de los medios tecnológicos. Pero no solo entre mujeres,
sino también la capacidad expresiva, de denuncia e informativa del
medio.
Estrategias
Wilding
aporta unos cuantos puntos que podrían servir como base para investigar
la conducta activista ciberfeminista. Basándome en ellos, propongo los
dos siguientes:
·
La apropiación,
o mejor dicho, la equiparación
entre hombres y mujeres del ejercicio de la producción de la industria
informática (tanto
hardware como software).
·
La
educación
tecnológica dirigida a mujeres.
En este aspecto, Wilding señala que "una de las herramientas educativas más importantes que las
ciberfeministas pueden ofrecer es un directorio de estrategias y
recursos electrónicos (...), incluyendo grupos de discusión teórica
feminista, editoriales electrónicas, exposiciones, fanzines,
direcciones, bibliografías, how-to sites e intercambio de información
en general".
¿Ciborg
o diosa?
Uno
de los puntos más hirientes al hablar de ciberfeminismo suele
encontrarse en el rechazo
hacia el feminismo prototipo de los años 60 y 70.
Como antes señalaba, la manifestación feminista que vivió el mundo
hace más de 30 años perdura hoy en día para la mayoría como la única
válida y existente. Se trata de una visión dogmática del pensamiento
por la liberación de la mujer, que parece excluir a todos sus
"militantes" si no se adaptan –según muchas pensadoras
actuales-- a unas premisas frecuentemente restrictivas y caducas.
Algunas
autoras no se molestan en decir a qué tipo de feminismo se refieren
cuando hablan del feminismo tradicional, y como hemos visto en esta página
de la Federación de Mujeres Progresistas, hay muchos feminismos y
muchas corrientes que, incluso, promueven posturas contrarias.
Esto
les facilita el tratar como un solo Feminismo todo lo que no sea
Ciberfeminismo y poder hacer una crítica conjunta de él, sin tener que
aplicar distintos análisis y razonamientos.
Así,
algunas denominan como “hippie” a este feminismo que dicen que
asocia automáticamente a la mujer con el instinto, los sentimientos y
la mismísima naturaleza, es en parte generador de una “tecnofobia”
en absoluto positiva para los propósitos del ciberfeminismo. Victoria
Vesna explica
como "la idea imperante en el
feminismo convencional [consiste en que] la ciencia y tecnología son
plagas patriarcales contranaturales".
"El
feminismo de diosas [el convencional, según ella, sin especificar a qué
corriente o a qué país hace referencia] predica que las mujeres pueden
encontrar la libertad si rechazan el mundo moderno y descubren su
supuesta relación espiritual con la madre tierra" (Vesna, 4). Por
ello, en el ciberfeminismo no hay lugar para diosas trasnochadas, y el
icono de la diosa se transforma en un ciborg, la perfecta unión entre
tecnología e individuo, brillante, asexuado y enteramente funcional.
Usos
del Término Ciberfeminismo
En
la red, y firmado por Kriptólpolis, encontramos con que podemos
distinguir hasta tres usos básicos del término:
-
Uso
de los ordenadores e Internet para propagar
la causa feminista.
-
Rama
de la crítica feminista que intenta desenmascarar
los presupuestos machistas y patriarcales
que hay detrás de los ordenadores y la Red, intentando también que
Internet
sea un lugar mucho más amigable y útil para las mujeres.
-
Creación
de cibercomunidades y Zonas Temporalmente Autónomas en la que las mujeres
puedan encontrarse a sí mismas
y reconstruir su identidad fuera de la influencia de la mentalidad
patriarcal.
En
cualquiera de sus tres dimensiones, el ciberfeminismo continúa siendo
una causa pendiente en el activismo de la Red y queda todavía
mucho por hacer hasta que la igualdad de sexos sea una realidad en el
ciberespacio.
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Los
usos del término Ciberfeminismo no están del todo consensuados,
pero en todo caso, siempre deberían hacer referencia a la
igualdad entre mujeres y hombres |
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Quizás
la característica más interesante del ciberfeminismo es la enorme disparidad
de posturas, mucho
mayor que en el feminismo político del "espacio real" (por
llamarlo de alguna forma). Así, las propuestas ciberfeministas van
desde diseñar video-juegos más adaptados a la forma femenina de ver el
mundo, hasta futuristas proyectos de terceros sexos híbridos basados en
prótesis cibernéticas.
La
pornografía puede verse como el gran obstáculo para introducir a la
mujer en Internet o bien estar considerado algo perfectamente natural,
pasando por la idea de producir
pornografía pensada para mujeres y que juegue con las premisas de
la cibercultura.
Desde
luego, no todas las propuestas ciberfeministas son para tomarse en
serio, sobre todo las de tipo futurista, ni pretenden que se tomen
literalmente en serio. Lo importante
es replantearse el ciberespacio para que éste deje de ser un espacio más
de dominación masculina.
Ciberfeminismo
y Empoderamiento
¿Por
qué hay tan sólo unas pocas mujeres en posiciones visibles de
liderazgo en el mundo electrónico? ¿ Por qué las mujeres
programadoras y las “hackers” son sólo una pequeña minoría,
frecuentemente considerada como una anomalía?
Ser
“grrrl” significa ser una chica muy “cool” con tenacidad para
“surfear” la Red, trabajar on-line con otras jóvenes y expandir la
presencia de las chicas en las nuevas tecnologías de la información.
Una
alianza entre mujeres, maquinaria y nuevas tecnologías esta surcando
con graciosos gestos el ciberespacio. Aunque todavía las féminas que
forman parte de este movimiento, prefieren evitar las definiciones, hay
algunas cuestiones básicas sobre las cuales se asienta el
Ciberfeminismo. Una de ellas es la idea
de que, en conjunción con la tecnología, es posible construir la
identidad, la sexualidad, e inclusive el propio género como a cada
quien le plazca.
Puerta de entrada conceptual para la rotura de muchos de los
estereotipos genéricos que todavía existen.
En
plena convulsión revolucionaria, a fines del S. XVIII, cuando en
Francia la monarquía caía y los ciudadanos se planteaban nuevos
derechos y nuevas formas de organización política, Mary
Wollstonecraft
(1759-1797) escribía en Inglaterra “A
vindication of the Rights Women” (1792), 300 páginas en donde
por primera vez las ideas de la Iluminación eran aplicadas a la situación
de las mujeres.
Aparte
de convertirse en un best-seller rápidamente, esta obra fue la piedra
fundacional del feminismo moderno. Mary consideraba esencial para la liberación
femenina del yugo patriarcal la educación de las mujeres,
ya que en esa época era poco común que una dama estudiara y ganara su
propio dinero trabajando. Fue así que en 1783, cuando por fin consigue
ahorrar el dinero necesario, funda una escuela para mujeres en Newington
Green, un suburbio al norte de Londres.
Sin
duda, en estas dos centurias transcurridas desde que esta activista británica
lanzara su vindicación en pos de un trato igualitario entre hombres y
mujeres, las cosas han cambiado algo en el ámbito de las desigualdades
de género, y estos cambios están íntimamente relacionados con el
universo tecno-científico en que transcurre nuestra contemporaneidad.
¿Por
qué hay tan sólo unas pocas mujeres en posiciones visibles de
liderazgo en el mundo electrónico? ¿Por qué las mujeres programadoras
y las hackers son sólo una pequeña minoría, frecuentemente
considerada como una anomalía?
Aunque
las mujeres
han hecho algunas de las mayores contribuciones para las invención de
las computadoras y la
programación de las computadoras, siguen siendo aún una minoría a la
retaguardia. Estas son algunas de las preguntas que se hacen las mujeres
enroladas en el movimiento de límites brumosos llamado ciberfeminismo.
Una
de las guías intelectuales de las mujeres cibernéticas es Donna
Haraway, una
reconocida catedrática que dicta clases de Historia de la Conciencia en
la Universidad de California, Santa Cruz (EE.UU). Sus ideas han
desencadenado una explosión de debates en áreas tan diversas como la
primatología, la filosofía y la biología evolucionista.
Ella
fue quien en 1985 lanzara el polémico ensayo (quintaesencia del
ciberfeminismo) "The
Cyborg Manifesto”
(que forma parte del libro Simians, Cybors and Women. The Reinvention of
Nature, D. Haraway 1991), incorporado actualmente en la currícula de
numerosas universidades estadounidenses. Uno de los planteamientos que
allí realiza, es el de trocar el concepto de cyborg (cybernetic
organism),
invento surgido de la carrera armamentista desarrollada durante la
Guerra Fría, en una herramienta para la lucha feminista. El cyborg es
un producto de la ciencia y la tecnología. Un autómata con autonomía
incorporada. En una de sus declaraciones más provocativas Haraway
(quien no se reconoce como ciberfeminista) dice: “somos
todas/os cyborgs”.
La
propuesta es comenzar a pensarse como nodos de un sistema de redes que
se retroalimentan constantemente, de manera que esta nueva entidad ontológica
viene a desbrozar muchas de las grandes dicotomías del pensamiento
occidental: naturaleza/cultura, ego/mundo, máquina/humano, etc.
Pero
no se trata solamente de la libertad para construir la propia
individualidad, sino también de la posibilidad de estar en Red. Por eso
los módems (por ahora) están en el centro de la política cyborg.
No
es una motherboard
En
septiembre del año 1997 se desarrolló el Documenta
X, una de las más grandes muestras de arte contemporáneo del mundo
(que comenzó a realizarse en los años ´50), que se realiza cada cinco
años en Kassel (Alemania). En el marco de este mega evento, tuvo lugar
el 1º
Encuentro Internacional Ciberfeminista
(EIC).
Alla
Mitrofanova,
filósofa rusa y crítica de arte (de San Petesburgo), participó en
este primer encuentro. En su lectura frente a las otras 36 mujeres que
participaron del evento, lanzó una sugestiva afirmación de cómo ella
consideraba a este movimiento de mujeres conectadas:
"(Cyber)Feminism is a browser through which to see life".
Frase arriesgada, si se considerada que las ciberfeministas son reacias
a definirse. En aquella ocasión, las chicas (provenientes de Europa,
EE.UU, Australia y Rusia) haciendo gala de su estilo paródico, en este
primer encuentro formularon las “100
Anti-tesis” que
definen lo que el ciberfeminismo no es.
Algunas de estas irónicas definiciones por la negativa son las
siguientes: “el ciberfeminismo no es una fragancia, no es una institución, no es
una estructura, no es sin conectividad, no es natural, no es triste, no
es una motherboard, no es un trauma, no es romántico, no es posmoderno,
no es lacaniano, no es un espacio vacío...”, y la lista
continua alegremente hasta llegar a las 100 negaciones constitutivas.
Las
edades de las mujeres que pasaron esa semana reunidas, reflexionando y
realizando diversas experiencias munidas de sus computadoras y
conectadas a la Red, iban desde los 18 a los 55 años.
En
esta ocasión se hizo imposible no nombrar las diferencias que hay entre estas
feministas telemáticas y aquellas de antaño (que no utilizaban las
computadoras como herramienta política).
En
general, en el EIC se vislumbró un cierto repudio
al estilo “setentista” del feminismo,
por su carácter anti-tecnológico, lo que lo convertiría en
irrelevante para la actualidad de las mujeres que hoy interactúan con
las nuevas tecnologías.
Sin
embargo, las ciberfeministas
más críticas consideran que este repudio al feminismo histórico es
problemático porque tira por la borda muchos de los logros históricos
del movimiento, y
de esta forma se produce una especie de rápido alineamiento con los
miedos populares basados en estereotipos, y con los conceptos erróneos
acerca del feminismo.
El
problema parece ser entonces, cómo
crear una política feminista y una trayectoria activista acordes con
las nuevas condiciones culturales,
donde diversos grupos de mujeres están implicadas en el circuito
integrado de las tecnologías globales.
La
Patria Grrrl
El
Cybergrrl-ism es una de las más populares
“encarnaciones”
ciberfeministas en Internet. Las diferentes modalidades de esta movida
adopta los más diversos nombres que se encastran siempre con el
“patronimio” que las identifica (grrrl): "webgrrls",
"riot grrls", "guerrilla girls", "bad grrls",
etc. Como Rosi Braidotti
(profesora universitaria, que enseña en la Universidad de Utrecht,
Holanda) y otras teóricas de este feminismo de nuevo cuño han señalado,
el trabajo irónico, paródico, divertido e iracundo de muchos de estos
recientes grupos "grrrl" es una importante manifestación de
la nueva subjetividad y representaciones culturales en el ciberespacio.
Corrientemente
hay una amplia variedad de articulación de prácticas feministas y
protofeministas entre estos grupos. Las actividades y productos
(culturales) en torno a los cuales las chicas son convocadas, es
bastante amplio como para pretender homogeneidad en este grupo: desde
mailing lists para intercambiar conversaciones cotidianas, hasta foros
de discusión sobre ciencia ficción y cyberpunk; desde femporn zines
hasta proyectos anti-discriminatorios.
El
Cybergrrl-ism generalmente parece adoptar una actitud del tipo "cualquier
cosa que quieras ser o hacer en el ciberespacio es cool", esto
responde a una tendencia de las chicas marcada por un cierto desinterés
en la crítica política en relación a la posición de las mujeres
en la Red, y esto se refleja en una especie de pragmatismo del “sólo
hazlo” (Just do it). El resultado de esta actitud,
suele ser frecuentemente la re-circulación (por parte de las grrrls)
acrítica de las imágenes sexistas y estereotipadas que los medios
masivos de comunicación producen
tanto de las mujeres como de los hombres.
Lo
que muchas veces olvida la utopía grrrl, es el reconocer que los nuevos
medios de información
funcionan siempre en
una estructura social determinada.
Faith
Wilding (artista,
investigadora y teórica, que enseña y trabaja junto a Critical Art
Ensemble) termina su reflexión acerca de las cybergrrls en el EIC de esta
manera “Ser bad grrls (chicas
malas) en Internet no va a cambiar el asunto (de la preponderancia
masculina en el área de la high tech) demasiado, ni tampoco va a desafiar
el statu quo, aunque puede proporcionar refrescantes momentos de delirio
iconoclasta. Pero si la energía y la inventiva grrrl fueran acopladas con
un sabio compromiso político... ¡Imaginen!”
Aquellos
viejos muchachos
Cornelia
Sollfrank es
miembro de INNEN,
un grupo de 4 artistas mujeres, fundado en 1992 en Hamburgo (Alemania).
Ellas trabajan con los medios electrónicos y teorizan también acerca de
ellos. Suelen hacer “performance” donde aparecen todas iguales: el
mismo vestuario, el mismo peinado y el mismo maquillaje, la confusión de
la identidad, es lo que trabajan las jóvenes germanas en sus puestas en
escena.
VNS
Matrix http://sysx.apana.org.au/artists/vns
es otro grupo de artistas mujeres, pero australiano. En los inicios de
esta década, ellas acuñaron el término ciberfeminismo y una de las
primeras acciones que emprendieron como grupo fue diseminar el
“Manifiesto ciberfeminista para el siglo XXI” que escribieron en 1992.
De
la suma de INNEN y VNS Matrix
surgió Old
Boys Network (OBN) www.obn.org, la primer Organización Internacional
Ciberfeminista.
¿Y entonces por qué
ese nombre?
Bueno,
sucede que Old Boys
Network es una
expresión idiomática sajona que describe una interrelación
informal entre hombres. Usualmente los Old Boys de una red van a la
misma universidad. De lo que se ocupa entonces una Old Boys Network es de
ser el apoyo para estos profesionales, y a la vez fortalecerse con el
apoyo de los mismos. Los “muchachos” más viejos, que están en una
posición poderosa ayudan a los más jóvenes y estabilizan su propia
posición de esta manera. Ellos intercambian trabajos e información, y de
esta manera parece que las cosas funcionan más o menos OK entre los
varones universitarios.
¿Toda
una ironía verdad? El objetivo de OBN es construir espacios donde el
ciberfeminismo pueda ser investigado y puesto en acto. Por eso esta
organización fue la gestora y organizadora del encuentro realizado el año
1998 en Alemania, que tuvo su segunda versión en Rotterdam (Holanda) en
marzo de 1999.
La
abuela de Frankenstein
La
rebelde Mary Wollstonecraft murió a los 37 años mientras daba a luz a su
segunda hija, Mary, quien crecería y se casaría con el poeta romántico
Percy Bysshe Shelley. Mary Shelley es quien escribirá en 1818 una de las
más importantes obras en la historia de la ciencia ficción: Frankestein.
Las
dos Marys respondieron con reivindicaciones y obras muy particulares a su
tiempo que, después de muchos años, aún continúan siendo hitos, a su
manera, en la historia de las mujeres.
En
este momento histórico, que muchas/os ubican como posterior a un
modernismo ya acabado, el ciberfeminismo pareciera tener mucho para decir
y hacer, en las redes mundiales de la información. Las
nuevas tecnologías han provisto un nuevo imperativo poderoso para la
discusión feminista, porque han sido históricamente dominadas por los
varones, pero a la vez también contienen nuevos significados y métodos
para cuestionar los modelos de roles y las estructuras de poder heredados,
justamente lo que el feminismo viene reclamando desde antes que los medios
digitales surgieran.
“El
cyborg no reconocería el Jardín del Edén, no está hecho de barro y no
puede soñar con volver a convertirse en polvo (...) Los cyborgs no son
reverentes, no recuerdan el cosmos, desconfían del holismo, pero
necesitan conectar: parecen tener un sentido natural de la asociación en
frentes para la acción política, aunque sin partidos de vanguardia. Su
problema principal, por supuesto, es que son los hijos ilegítimos del
militarismo y del capitalismo patriarcal, por no mencionar el socialismo
de estado. Pero los bastardos son a menudo infieles a sus orígenes. Sus
padres, después de todo, no son esenciales.”
Así
Haraway
va delineando, en forma de blasfemia, de qué manera este engendro de la
modernidad tardía, humano y máquina a la vez, es un espacio ideal para
construir nuevas identidades en Red. Porque la era cyborg es aquí y
ahora, en cualquier lugar donde hay una computadora o un auto o un teléfono
o alimentos dietéticos. Y es esta era, con su Frankenstein posmoderno, la
que plantea la necesidad de indagar novedosas subjetividades.
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