La violencia de género y la crisis

2013 acabó con la cifra de 48 mujeres asesinadas (teniendo en cuenta que había varios casos aún en investigación), según datos de la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género, la más baja de la última década. Para la FMP, esta cifra hay que tomarla con cautela porque según explica Yolanda Besteiro, “no es que haya menos violencia de género, sino que se producen menos denuncias, separaciones y divorcios”. Así, el incremento del riesgo de las víctimas de malos tratos se produce cuando la mujer decide poner fin a la relación con el maltratador, por lo que si esto disminuye, también lo hace el riesgo de ser asesinadas. La presidenta de la FMP argumenta que los motivos por los que las mujeres denuncian menos y no optan por separarse o divorciarse es debido a la crisis, a que muchas de ellas tienen “una gran dependencia económica” del maltratador, y también a los “menores recursos que se destinan para atender a las víctimas y que les hace confiar menos en el sistema y tener menos expectativas”. También influye, según Besteiro, el aumento de las tasas judiciales, que ha provocado que divorciarse sea más caro.

A pesar de estos datos del año pasado, ya en marzo de éste la violencia de género nos mostraba una cara totalmente opuesta. En 24 horas fueron asesinadas cinco mujeres, cifra que conseguía otro hito, ser la peor de la década para el mismo periodo del año. Por lo tanto, estas subidas y bajadas de víctimas mortales, son para la FMP impredicibles. “Nadie sabe cómo vamos a acabar el año, la lucha contra la violencia de género es larga y siempre exige que no se escatimen medidas ni recursos”. Otros puntos a valorar son que “muchas de las órdenes de protección no se están cumpliendo e incluso, hay problemas con los datos de quienes están en prisión y quienes no”, recuerda la presidenta. También para Besteiro, sigue siendo primordial visibilizar este problema social ya que “el prejuicio de no informar es muchísimo mayor”, pero también es importante hacerlo sobre las consecuencias del maltrato para que “los maltratadores no tengan sensación de impunidad ni las víctimas de desconfianza en el sistema”.